SUPERACIÓN

A Santiago vamos "ligeritos" en nuestras sillas de ruedas

El sueño de José Luis Abuín, vecino de Rairiz de Veiga que perdió parte de su pierna derecha hacer tres meses, es hacer el Camino de Santiago y demostrarle al mundo que, cuando hay ilusión, no hay barreras

José Luis habla con Chelo Ferreiro, su enfermera en Rairiz.
José Luis habla con Chelo Ferreiro, su enfermera en Rairiz.
A Santiago vamos "ligeritos" en nuestras sillas de ruedas

De cómo afrontar las adversidades de la vida con una sonrisa puede hablar José Luis Abuín, un vecino de Rairiz de Veiga a quien hace tres meses los medicos amputaron parte de su pierna derecha. Una infección en el dedo gordo del pie, sumada a los problemas de circulación y subidas de azúcar que padece, provocaron el fatal desenlace. "Si llego a estar en tu situación, me da algo", ha tenido que escuchar en alguna ocasión este limiano de 54 años que ahora depende de unas muletas y de su silla de ruedas. "Yo no soy ningún inválido, de hecho, disfruto más de la vida ahora que antes", dice José Luis, quien añade que eso de lamentarse no va con él.

Para no preocupar a su hermana ni a su sobrina, José Luis recuerda que les ocultó el resultado de la operación. "Hasta que salí del quirófano no le dije nada a nadie. Mi hermana es como mi madre: viene a todos lados conmigo, me lava la ropa y me hace la comida. Es mi punto débil, no quería que sufriera", reconoce.

A pesar de su reciente operación, José Luis no ha tenido tiempo para quejarse. "Me fui 10 días por ahí este verano, estuve en Ordes y en Verín, en donde soy muy feliz también. Recién operado las asistentas me querían meter en una residencia, ¿tú me ves a mí en una residencia?, ¡ni de broma, yo me arreglo solo en casa!", manifiesta el vecino de Rairiz, que se confiesa muy fiestero. "Eso no ha cambiado. Si antes salía, ahora más. Llevo mis muletas o mi silla y entro a donde haga falta. Hay mucha gente que te considera inútil, de hecho ya tuve algún problema por ello, y no es así. A mí no me para nadie, incluso ligo mucho y a los vecinos les sorprende", añade entre risas.

Para seguir demostrando que no hay más barreras que las que se pone uno mismo y en agradecimiento a su hermana, José Luis quiere hacer el Camino de Santiago desde O Cebreiro y ofrecérselo. No viajará solo, lo hará con un grupo de amigos en situaciones parecidas con los que lleva varias semanas preparando la aventura. "Quizás se apunte un grupo más grande de una asociación de Ourense. Nos faltan tres capotas, de esas de los carritos de bebés, en las que vamos a poner unas placas solares para tener más autonomía en la silla y no quedarnos justos entre albergues", explica. Será el viaje más largo que haga José Luis, que confiesa que no es el primero: "Me voy a comer los callos a Vilar de Santos en la silla".

El vecino de Rairiz prevé ponerse un implante en la pierna, aunque asegura que así "es muy feliz igualmente".