AGENDA CULTURAL

Dos ciudades unidas por sus rostros

Guadix y Celanova, unidas a través de una doble exposición que descubre los rostros ocultos de cada ciudad que nadie ve

Una de las fotografías que conforman la muestra "Guadix Máxico".
Una de las fotografías que conforman la muestra "Guadix Máxico".
Dos ciudades unidas por sus rostros

La Sala de Arcos del Monasterio de Celanova acoge la exposición conjunta de "Guadix Máxico" y"Rostros", obra de los artistas Torcuato Fandila y Antonio Piñeiro. El hermanamiento de Guadix y Celanova ha llevado a la realización de esta doble exposición, mostrando los "rostros escondidos"de ambas localidades. 

El granadino Fandila expone por tercera vez sus trabajos en Celanova. "Desde que descubrí esta villa intento venir cada año. Me parece una tierra mágica, perfecta para descansar y, como no, para fotografiar", explica el artista.


"Norte y sur, con paisajes diferentes pero con un carácter monumental en común, que me lleva a captar a través de mi objetivo la magia que une a ambas ciudades", añade. 


El artista granadino no concibe su vida sin una cámara de fotos a su lado. "En el año 73 me regalaron la primera máquina y, en el 75, con sólo quince años, publiqué mis primeras fotos en prensa", relata el fotógrafo. "Yo vengo de una época en la que no existían las escuelas de fotografía y si querías aprender era a base de la propia experiencia. Hoy es diferente, internet te ayuda a seleccionar y a mejorar". En este sentido, Fandila reconoce que su mayor inspiración es el fotógrafo Clemente Jiménez."Sus trabajos  y su estilo marcan mucho mis fotografías y mi formación".

Con exposiciones como "Bosque encantado" o "Blanco, que te quiero blanco", Torcuato se declara "fanático de retratar paisajes naturales". Otra de sus pasiones es captar la belleza de su comarca, Guadix.


"Con esta exposición pretendo sacar la parte oculta de la ciudad, mostrando aquello que la gente no ve". 


Las gárgolas de piedra que adornan la Catedral de Guadix, así como los rostros del monasterio celanovés nos llevan por una vorágine de sentimientos, "desde la desesperación a la alegría más absoluta". Una muestra que juega a "confundir al público con una secuencia desordenada, así como a potenciar nuestros sentidos", concluye.