REPORTAJE

Por las ramas del Arnado

La poda de árboles, la retirada de nidos de abejas o el mantenimiento de los ejemplares arbóreos urbanos de grandes dimensiones son algunas de las tareas de los arboristas, tarzanes del siglo XXI que ayer dieron cuenta de sus destrezas en el Arnado.

El publico observa el descenso de uno de los participantes en el concurso.
El publico observa el descenso de uno de los participantes en el concurso.
Por las ramas del Arnado

Unos singulares visitantes anidaron ayer en los majestuosos plataneros que dan sombra a los paseantes del Arnado, en las orillas del río Arnoia a su paso por Allariz. A casi 20 metros de altura, un total de 22 arboristas procedentes de diferentes puntos de la geografía española protagonizaron una espectacular exhibición sobre su destreza  manejo en las alturas, con motivo del concurso  de trepa por parejas organizado por la Asociación Galega de Arboricultura dentro su cuarto encuentro anual.

El certamen, más allá de una competición, les sirve de preparatorio para el desarrollo de su actividad laboral. Un campo en el que trabajan, codo con codo, con los particulares interesados en el aprovechamiento maderero y forestal de los ejemplares, pero también con la administración pública en el ámbito de la investigación o en el cuidado y gestión de las especies urbanas para una correcta convivencia entre el hombre y el medio ambiente. 
"Últimamente también hemos participado en intervenciones para retirar nidos de vespa velutina, se trata de un proceso complejo que requiere de la participación de gente especialista", reconocía Alfredo Pereira, portavoz de la Asociación Galega de Arboricultura, satisfecho por el desarrollo de la jornada en el Arnado. "Es la primera vez que se organiza un evento así en la provincia de Ourense y está yendo bien", dijo.

Seguridad y pasión
Las salidas laborales son infinitas, tantas como el número de profesionales que harían falta para evitar "barbaridades" -dijo- como podas fuera de temporada, desmoches o el uso de espuelas con pinchos, entre otros, que pueden acabar matando a un ejemplar. "En esta profesión es muy importante la seguridad, pero somos muy respetuosos con el árbol. Nuestras acciones van encaminadas a garantizar la seguridad ciudadana respetando siempre al árbol", relataba Pereira. No obstante, los conocimientos en silvicultura y ser una amante de la naturaleza son la base para el desarrollo de esta profesión.

A la hora de subir a la copa, "la seguridad y la calma son claves en este trabajo", señalaba Vasia Bokhinskyy, que llegó a Galicia hace diez años para trabajar en una empresa especializada en trabajos en altura. "No sabía nada, pero a través de cursos e iniciativas como esta, fui aprendiendo", reconocía este apasionado de la altura.
En base a esa premisa trabajaban Andrés y Sabela, los monitores encargados del taller infantil donde los más pequeños pudieron hacer sus primeros "pinitos" en la escalada. "Nosotros solo les hacemos ver que están seguros y sujetos, realmente ellos suben solos. Tienen mucha agilidad", relataban mientras ayudaban a colocarse el arnés a un imitador tarzán de tan solo cinco años.

Las técnicas de rescate en altura, presentes en las exhibiciones de ayer, centrarán hoy uno de los talleres en la jornada de clausura de este encuentro anual de arboristas gallegos, impartido por Laureano Soage y Miki Sánchez. En sesión de tarde habrá un obradoiro técnico a cargo de Abel Gutiérrez y Miguel Jofre.