Mariano, ¿subes o bajas?

Mariano, ¿subes o bajas?

“El cobarde se llama a sí mismo prudente” (Publio Sirio).

Lo admito. Me es difícil asimilar el “Código Mariano” de Antón Losada (Roca Editores de Libros, 2014). El personaje me desestabiliza. ¿Es idiota o se hace el idiota para idiotizarnos? Lo que sí no me cabe duda alguna es que tiene más vida, políticamente hablando, que la vida biológica de un elefante. Me imagino que no desea como mascota al paquidermo, por aquello de que se le muera, habiéndole tomado cariño al animalito. Veritas veritatis son sus pasiones por la lectura del “Marca”, ser hincha del Real Madrid, fumata de habano de marca, un footing por las orillas del Umia para luego descansar atrincherado en La Moncloa.

Por lo que dice, por su tics, creemos que la caricatura se corresponde con la realidad. Nada más lejos de ello. No es más que una táctica para confundir al adversario, y al votante. A este último le dirige el subliminal mensaje de que no se meta usted en política, que ésta es coto privado del político profesional. Un alto profesional como la copa de un pino tal que es él. Lleva la mentira por montera. Para que no le afeen aquello de que donde dije digo, digo diego, habla a través del plasma, a buen recaudo de contestar preguntas tendenciosas. Que hable su guardia pretoriana que le es deudora.

¿Para qué someterse a control parlamentario alguno si el pueblo le vota en mayoría? El pueblo es quien ostenta la soberanía. No entienden los enemigos de España (los rojos y los independentistas) de que priman los votos y no los escaños. El es el puto amo de la democracia constitucional. Él mismo encarna la Constitución. Y si no aparece en claro epígrafe redactado de la Carta Magna el ir o no a someterse a una confianza parlamentaria, proclama la investidura por correspondencia. Y no hace falta inscripción registral literal. Nihil prius fide. La fe de un registrador virtual, por secreto de Estado.

Es tan prudente que jamás adelantará acontecimientos. Hasta ahora, había entendido, como el sabio de la antigua Roma, que el cobarde se autodefinía a sí mismo como prudente. Mariano, aléjate del tópico sobre el gallego y dime, sin retrancas, si te acobardas al subir o bajar escaleras. Emula al sheriff de Hadleyville, Will Kaney, representado por Gary Cooper en “Solo ante el peligro”, y recuerda a los muertos políticos que has dejado en tu largo caminar, cuando las víctimas caídas esperaban ver pasar tu féretro. Tu féretro político al que yo daría buena sepultura. Y como responso te dedicaría una popular canción de Siniestro Total. Amén.