Tus bonitos 18 años

Hoy día 10 de diciembre es un día como otro para ponerme en contacto contigo, me encuentro en mi despacho de Alcalá de Henares, no sabía como dirigirte mis sentimientos, sé lo que quiero decirte pero no sé como expresarme. Ya lo tengo, comenzaré haciendo un repaso de un montón de temas que me gustaría poder conversar contigo directamente cogiéndote las manos y mirándote a esos tus ojos preciosos, hija mía.
Casi no puedo seguir ya que mis lágrimas me impiden ver lo que estoy escribiendo. Ahora recuerdo lo que quiero decirte, era felicitarte, ya que el día 13 de diciembre eres mayor de edad según esta sociedad en la que vivimos los que estamos aquí, es posible que allí donde tú estás no exista esto, dado que todos sois unos ángeles.

Hija mía, cuántas cosas me gustaría explicarte si estuvieses a mi lado diciéndote que con tus 18 años a partir de ahora tienes que tener cuidado de esto, lo otro, etcétera. Cuánto me gustaría..., al final no he podido.

Hace unos meses me abordaron tus amigas de siempre y me puse muy contento, me explicaron que venían de hacer un viaje y que pronto se irían a la universidad; qué contentas estaban, fueron unos momentos muy felices, hasta que de repente empecé a buscarte entre ellas y no te encontraba. Qué equivocado estaba, me di cuenta que la felicidad que radiaban era porque tú las querías ver contentas, como en los viejos tiempos.

Como tú bien sabes, nuestra familia ha aumentado gracias a ti, tu nueva hermana es la luz que nos enviaste para poder seguir el camino tenebroso y oscuro en el que nos encontrábamos, gracias una vez más.

Hija mía, te quiero más que a mi vida, te quiero muchísimo, me gustaría darte un besiño y un abrazo muy fuerte y decirte al oído, felicidades mi amor. Feliz cumpleaños. Te quiero mucho. Nunca te olvidaré. Papá.


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