ENTREVISTA

Juan Antonio Iglesias: “La morriña que sienten los gallegos es casi como una enfermedad"

Este ourensano es un viajero dedicado al mundo de la comunicación y el audivisual en Caracas

Juan Antonio Iglesias Pérez.
Juan Antonio Iglesias Pérez.
Juan Antonio Iglesias: “La morriña que sienten los gallegos es casi como una enfermedad"

Una casa de arquitectura típica venezolana, plagada de recuerdos de sus viajes por más de 80 países y de su trabajo como comunicador, es el refugio veraniego de Juan Antonio Iglesias Pérez en Seixomil (A Bola). Este humilde viajero -no le gusta el término emigrante- dedicado al mundo de la comunicación y el audiovisual en Caracas, es autor de varios "best seller" en su Venezuela de adopción, como "Andariego" o "Infierno Africano".

¿Qué le llevó a la emigración?

Mi familia es originaria del pueblo de A Bola, teníamos bastantes posesiones en tierra, pero al no haber brazos para trabajarla, en 1952 mi madre decidió emigrar a Venezuela. Poco tiempo después, con 17 años recién cumplidos, yo también seguí el camino de la emigración. Ella regentaba una pensión de emigrantes, pero como hijo de la emigración, me tocó combinar el trabajo con los estudios.

¿Allí desarrolló su carrera profesional y también familiar?

Si. Conocí a mi mujer, María Isabel Fraiz, en la Hermandad Gallega de Venezuela. Hemos tenido dos hijos, María Isabel y Claudio. Ella está en Miami ahora, el pequeño acaba de terminar Telecomunicaciones en Madrid y estamos mirando hacia donde irá ahora… En lo profesional, estoy jubilado pero sigo escribiendo literatura. Tengo algún libro pendiente, pero no es fácil la introducción literaria en España. Las ventas han caído y las editoriales no se arriesgan.

¿Ha cambiado mucho A Bola, Ourense, desde que se fue?

He visitado más de 80 países, pero aún así venía con frecuencia aquí y en los noventa hicimos esta casa, en principio de veraneo, pero pensando también en el futuro. Por eso quizás no he notado tanto el cambio, pero lo hubo. Si no hubiese venido, me hubiera quedado con la boca abierta, porque salí de aquí dejando una dictadura, con profesores que te castigaban por hablar gallego, y hoy España, Galicia es libertad.

Con tantos viajes recorridos, ¿qué tiene A Bola para que le haga volver con frecuencia?

Estas vistas, esta paz. Estar aquí te permite respirar, disfrutar de la naturaleza, de los amigos de hoy y de la infancia, porque todavía ahora nos reunimos antiguos alumnos de Ervedelo.

¿Qué es lo que más me gusta hacer aquí?

Salir a pasear con mi perro. Cada día recorremos cinco kilómetros, y voy mucho a Celanova. Sobre todo a echar una partida al dominó. Si no fuera escritor y no leyera, el dominó me sería bueno, porque mantiene la mente activa.

¿Cómo se siente, venezolano o gallego?

Poseo las dos nacionalidades, no hay que renunciar a  los orígenes de uno. Tengo los sentimientos partidos y compartidos. La "morriña" del gallego merece un capítulo a parte, yo siempre digo que es casi como una enfermedad, porque el gallego siempre tiene a Galicia en la mente.

¿Cómo ve la situación que está atravesando Venezuela?

Mi mujer está allá (silencio). Es evidente que el país está atravesando una crisis muy fuerte. Caracas es una ciudad muy insegura pero, ¿vas a echar la culpa a alguien? Yo no se si hay culpables directos. El propio Hugo Chaves decía que él no era una causa, sino una consecuencia de 40 años de bipartidismo. Venezuela tiene un potencial importantísimo. El gobierno no quiere admitir que necesita ayuda internacional, sobre todo a nivel sanitario.