FÚTBOL OURENSANO - ENTREVISTA

El ascensor ourensano no se cansa de subir

El ourensano logró con el Valladolid el ascenso a la Primera División tras vencer al Numancia en el play off 

Borja Fernández, en las terrazas del Centro Comercial Ponte Vella, con el Puente Romano al fondo.
Borja Fernández, en las terrazas del Centro Comercial Ponte Vella, con el Puente Romano al fondo.
El ascensor ourensano no se cansa de subir

Ha estado en muchas batallas, compartido vestuario con los mejores del mundo y viajado a miles de kilómetros para disfrutar de su pasión. El pasado verano regresó a una de sus "casas" deportivas, Valladolid. Y diez meses después, celebró un ascenso a Primera. Otro. El tercero en su palmarés. Borja Fernández (Ourense, 1981) sigue en plena forma. Ha vivido mucho, pero parece que aún le queda mucho por vivir. Tiene un año más de contrato con los pucelanos y tiene intención de disfrutar de la máxima categoría. Mientras, carga pilas y lidera proyectos en Ourense.

"Todavía me dura la sonrisa en la cara por el ascenso. Aún no soy consciente del todo de lo que hemos conseguido, porque ha sido muy a última hora. No diría que inesperado, pero al menos con incertidumbre, y eso hace que todavía no lo haya asimilado. Estuvimos jugando 'finales' durante dos meses. Sin margen de error. Y eso nos permitió llegar en muy buena dinámica al play off, aunque no fue tan sencillo como pueden hacer pensar los resultados", recuerda Borja. 

Su veteranía fue clave. En el vestuario y en el campo. Disputó 37 partidos, 36 de ellos como titular. Con Luis Cesar como entrenador primero, y con Sergio González a continuación. Cabeza fría. Sabe bien de lo que habla. "Fue un año de altibajos. No es que al comienzo de liga pusiéramos una expectativas demasiado altas, es que hicimos muy buena pretemporada, comenzamos ganando partidos con solvencia... Pero pasamos momentos muy malos. Nos concienciamos de que era muy largo, teníamos que estar cerca de esas posiciones de play off y hacer un último sprint".


Un sentimiento


Han pasado días, pero el ourensano tiene los recuerdos muy frescos. "Durante los últimos partidos el ambiente ha sido espectacular. No solo en el José Zorrilla, también en las calles. Notas que no juegas solo por ti, si no por mucha más gente.  Estaban entregados. Todo el mundo es del "pucela", es como el hijo de todos y sientes la ilusión de los aficionados y las ganas que había de volver a Primera".

Dentro de una vorágine de recuerdos, de celebraciones en la calle y actos institucionales, el jugador ourensano tiene grabada una imagen. "Los primeros momentos que pasé con mi familia en el campo. Fueron muy especiales y fue el mejor momento de todos".

Borja demostró no estar en pucela por sentimentalismos. Es un hombre querido, sí, pero también productivo. Los números cantan y el DNI pierde importancia cuando salta al césped. "Al final ha sido la temporada que más partidos he disputado desde la del anterior ascenso con el Valladolid en la campaña 2006-2007. Es de largo la que más minutos he jugado. Terminé bien físicamente y es una de las cosas que más me enorgullece. Hay gente que me decía 'tu ya tienes todo, para ti esto será una cosa más'. Y es todo lo contrario. Cuando ves que se está terminando tu carrera, que te queda pocas cosas buenas por disfrutar, poder lograr un ascenso y demostrar que puedo estar a este nivel, es muy importante".

El viaje no se termina aquí. Todo lo contrario. Apostó por un proyecto y salió cara. Tiene una año más de contrato y en su cabeza está disfrutar de la élite del fútbol nacional. "Mi llegada a Valladolid también pasaba por ahí. Por volver a lo que considero que es mi club y volver a jugar en Primera".

No queda mucho para volver a la acción. Pero antes, descanso. "Vacaciones cortas este año. Las dividiré entre Ourense y la playa. Pero sí, estar en casa y tranquilo. Mezclo las vacaciones con el campus  que organizo junto a la EDO para estar con los niños, y encantado de hacerlo. A disfrutarlo".

Hoy mismo empieza una actividad infantil que le une con el fútbol más puro. Por eso no desconecta con lo que ocurre en su ciudad. Y ha sido un buen año. Ourense va recuperando el sitio perdido. "Vamos a tener a dos equipos de la ciudad en Tercera División e incluso con la idea de intentar seguir subiendo. Es una buena noticia. Es bonito y se va notando, hay más ilusión".

Como la que él tiene. Un veterano con combustible en el depósito. Sigue subiendo. Y no se le da mal.