ANÁLISIS

Cicatrices de pasado y presente

No somos presumidos con los éxitos actuales, somos prisioneros de un pasado de élite en una provincia resignada

Cicatrices de pasado y presente

Cada vez que salta un oro en el campeonato del mundo de las páginas locales, pensamos que es casualidad. Que parece insignificante que Carlos Canal, Iván Feijóo y Saúl López besen una medalla de oro nacional. Que no presumimos de los cuatro equipos en Tercera decisión porque la cicatriz del CD Ourense es muy grande. Sin embargo, todo se consigue paso a paso. Porque la unión hace la fuerza. Que nos acordamos de los derbis entre el Envialia y el Cidade das Burgas. Ahora, nos tiramos de los pelos. Igual que con los "leonciños".

Lo del baloncesto femenino es otro capítulo más profundo. Igual que el hockey. En el rugby, llueve sobre mojado. Con un Campus Ourense sin techo, como el que tampoco cobija a los aficionados que valientes acuden con sus paraguas. Hacen falta infraestructuras, pero no todo es inversión. Palabras del oeste, disparos de vaqueros. Otro charco es la natación sincronizada, la gimnasia, el baloncesto provincial, el atletismo... Tenemos demasiadas cicatrices del pasado, pero también de presente. Porque no somos presumidos. Somos prisioneros de un pasado de élite en una provincia resignada. Saquemos pecho. Cabeza alta y paso firme. Todos ellos se están esforzando y nosotros debemos ser un aliento constante. El pasado no se vive, el presente sí.