FÚTBOL | TERCERA DIVISIÓN

De Vilachá a Vilachá

El nuevo técnico del Barbadás, Juanjo, se mira en el espejo de su padre, Pepe, aunque nunca tuvo en mente llegar a ser entrenador de fútbol

Pepe Vilachá y su hijo Juanjo, paseando por una calle del barrio de O Couto.
Pepe Vilachá y su hijo Juanjo, paseando por una calle del barrio de O Couto.
De Vilachá a Vilachá

El apellido Vilachá se relaciona con el futbol en Ourense. La saga comenzó con el difunto Piño y su 'eterno' Outomuro, continúo con Alfonso y su primo Pepe y ahora ya es el turno de sus hijos, Luis y Juanjo.

El último acaba de debutar al frente del Barbadás. Empezó en Paderne, siguió en A Valenzá y ahora hace parada en Barbadás. Hijo del 'mítico' y peculiar Pepe Vilachá, dicen los que le conocen que es un calco de su padre. Él no lo niega, le gusta escucharlo.

No podría ser de otra forma ya que lo 'mamó' desde que tiene uso de razón. Recuerda Juanjo que "empece a jugar en los benjamines de Club Deportivo Ourense y él entrenaba en la base. Al acabar tenía que esperar por él. Además, los domingos iba a los partidos y en casa solo se hablaba de fútbol". Total, que casi estaba predestinado a ser técnico.

Pues no. Fue por casualidad: "A mí ni se me pasaba por la cabeza. Jugaba en el Outomuro, con Benito Sousa, le llamaron para entrenar en Barbadás y me dijo que fuera a ayudarle. Acepté, y fíjate, hasta hoy.

Pepe Vilachá, lleva más de 30 en el fútbol y lo que le queda: "Aún no estoy retirado, aunque es cierto que las obligaciones laborales me impiden dedicarle en este momento el tiempo que desearía". Él sí tenía claro que su hijo acabaría en un banquillo: "No me sorprendió cuando empezó. Sabía que le gustaba y que si se metía le iba a dedicar muchas horas". Ahí le recomendó que "si quería ser entrenador se sacara el Nivel 3, para poder entrenar en cualquier categoría".

"Va un poco por delante del resto"

Juanjo afirma que pasar tantas horas al lado de su padre le valió para "aprender muchas cosas. Es una persona que cuando habla con la gente puede parecer seco o cortante, pero en el vestuario es de otra manera. Es un técnico muy exigente, pero después los jugadores hacen de él un pandero". Asegura que su padre, "sabe mucho de fútbol. Creo que le faltó suerte para abrirse un camino en el mundo del fútbol. Y no es porque sea mi padre, pero pienso que va un poco por delante del resto". Y pone dos ejemplos gráficos: "Recuerdo que siempre peleó por tener preparadores físicos en los equipos y fíjate ahora, todos los tienen. Ya más adelante fue uno de los primeros en tener un nutricionista para trabajar con los jugadores y ahora ya empiezan a tenerlos algunos clubs". A veces pienso que es un poco visionario".

"A veces voy a verlo sin que lo sepa"

Por su parte, Pepe reconoce que no hablan mucho ya que "los dos somos muy autoritarios y tenemos el mismo carácter. Hablamos, pero a veces chocamos. Él pregunta, yo le contesto, pero otra cosa es lo que él recoja".

Un técnico que empezó influenciado por su primo "Alfonso Vilachá. Era el espejo en el que me miraba" y que también tiene claro que a su hijo "no suelo irlo a ver casi nunca. No me gusta, aunque él siempre me insiste y al final, algunas veces termino apareciendo, pero sin que lo sepa".

En algo sí que coinciden, en la situación actual del Barbadás. Juanjo reconoce que "tenemos que ser realistas y la cosa esta muy complicada, pero debemos mantener la esperanza". Pepe lo corrobora: "Lo tienen muy complicado. Cuando a estas alturas llevas tan pocos puntos es muy difícil salir de ahí abajo". El tiempo lo dirá, pero por trabajo no va quedar. Y por genética. El nuevo entrenador del Barbadás lleva el fútbol en el ADN.