LA VUELTA EN OURENSE

El grito que retumbó en Luintra

 Simon Yates, actual líder de La Vuelta, regresará mañana al lugar donde, en 2016, obtuvo su primer triunfo en una de las tres grandes rondas ciclistas

El británico Simon Yates celebra el triunfo de 2016 en la meta de Luintra.
El británico Simon Yates celebra el triunfo de 2016 en la meta de Luintra.
El grito que retumbó en Luintra

Luintra, 25 de agosto de 2016. Un grito se escuchó alto y claro por encima del ruido de los muchos aficionados que veían el final de etapa. Un "¡Yes!" de alivio, de alegría. Era de Simon Yates (Mitchelton), que veía recompensada su valentía al cruzar en solitario la línea de meta ubicada en el escarpado territorio ourensano. Fue el primer triunfo del británico en una de las tres "grandes" rondas (Giro, Tour y Vuelta). Han pasado dos años. Y el círculo se cierra. La Vuelta vuelve a Luintra y Yates aspira a llegar como líder y referente. Ahora mismo lo es. Por poco, solo un segundo, pero lo es. Hoy tendrá que defender el maillot rojo en tierras salmantinas para centrar su atención en Luintra. Otra vez. Donde comenzó su despegue.

"No lo esperaba para nada. Mi objetivo era mantenerme entre los mejores de la general, pero como estaba unos segundos por detrás de varios rivales para mí fue una sorpresa", comenta un Yates que no sabe tampoco "fue demasiado pronto" para ponerse líder.

El británico parece estar omnipresente en el ciclismo mundial las últimas dos temporadas. Pero es una cuestión de apellidos. Su hermano gemelo Adam reclama también su protagonismo. Ambos se apoyan, reparten éxitos y comparten la Vuelta 2018. Pero el vínculo ourensano lo tiene Simon.

Natural de Manchester, con 26 años saborea las mieles del éxito. Se lo tuvo que ganar a pulso. Destacar en las clasificaciones de mejores jóvenes no es garantía de nada . Y un triunfo en La Vuelta abre puertas. A él se las abrió hace ahora dos temporadas.

Aquella calurosa tarde reventó el plan del Movistar de atrapar la etapa para Valverde con un ataque a 3 kilómetros que sorprendió a la escuadra telefónica y al suizo Frank, último superviviente de la escapada del día. Muy disciplinado, Simon pidió permiso a su director Neil Stephens para lanzar el ataque. Imparable, llegó a meta con 19 segundos de adelanto sobre el español Luis León Sánchez (Astana) y 22 respecto al italiano Fabio Felline (Trek). Después, el grito de felicidad y el aplauso de los siempre expertos aficionados ourensanos.


Trabajo psicológico


Ahora Yates tiene más experiencia gracias a los éxitos y también los golpes recibidos. Una parte de la gasolina que mueve el motor del británico en la ronda española procede de una decepción. La que sufrió hace unos meses en el Giro 2018. Lo tuvo ganado y lo perdió. Lideró la general durante dos semanas para venirse abajo en las dos últimas etapas de montaña. La exhibición de Froome se llevó los flashes, pero Yates fue la otra cara de la moneda. Un "hundimiento" que todavía no se explica.

Por eso se centró en La Vuelta a España. Porque aquí fue donde comenzó a mirar a los grandes del pelotón a los ojos. El paso de ser un talentoso y prometedor ciclista a formar parte de los nobles del la serpiente multicolor llegó en Luintra. Le toca volver mañana. Y tiene ganas de que se vuelva a escuchar su rugido.