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La locura del "Niño" en Ourense

Fernando Torres llegó y levantó pasiones antes, durante y después de en un partido de Copa del Rey en O Couto donde marcó un golazo de vaselina

Torres, Salva y Nano celebran el primer gol en O Couto.
Torres, Salva y Nano celebran el primer gol en O Couto.
La locura del "Niño" en Ourense

Diluvia sobre Majadahonda. Los jugadores hacen ejercicios sobre el campo mientras Fernando Torres es duda para viajar al partido de Copa del Rey contra el CD Ourense en O Couto por un golpe. En la ciudad de As Burgas, preocupación porque la estrella rojiblanca no viaje. En Madrid, cautela con el estado físico de su estrella. La pregunta estaba en el aire. ¿Viene Torres?

Mientras, en el seno del equipo ourensano, todo era normalidad, excepto por la posible lesión de Fernando Currás. Aquel 25 de octubre de 2004 el mediocentro debía pasar por el centro sanitario para realizar una ecografía en su rodilla derecha. La intranquilidad de la mañana por no poder jugar se tornó en alegría a la salida de la clínica: "No tengo nada raro en la rodilla". El ourensano, tras la sesión matinal del equipo, se puso a entrenar en solitario por la tarde en  O Couto. Debía estar preparado, llegaba el Atlético. 

Tras el chaparrón, el club colchonero cogió un vuelo desde Madrid hasta Vigo para llegar en autobús a Ourense. Las intensas lluvias hicieron que la expedición colchonera se retrasase una hora para llegar al hotel. El lugar escogido fue el hotel Auriense, a las afueras de la ciudad. Los ourensanos esperaban pacientemente con sus carpetas, camisetas o posters de todo tipo. A las 19:05 del 26 de octubre de 2004, se bajaban del bus Sergi Barjuan, Pablo Ibáñez, Luccin, Cholo Simeone, Musampa, Salva Ballesta y, por fin, Torres.


Testimonio ourensano


"Me acuerdo perfectamente de aquel día. Mi padre me fue a recoger al colegio. Bueno en realidad salí un poco antes de las clases para poder llegar. Fuimos mi padre, mi hermana y yo. Según se bajó el 'Niño' del autobús me eché a él", recuerda Paula Diéguez. Una aficionada que hace 14 años fue la primera en hacerse una foto con la estrella rojiblanca en el Auriense. Todavía guarda el recorte de prensa: "Era muy riquiño. Mi familia es muy colchonera y mi padre me dijo que me fijera en él y lo seguí desde su debut. Tenía toda mi habitación empapelada con posters o artículos de periódico suyos". 

Unknown-2Paula fue la primera, pero el cariño que le hizo Torres a su hermana permanece hoy en día: "Fernando Torres le tocó la nariz a mi hermana, que tenía cuatro años, y mi padre siempre le hacía lo mismo de pequeña. Todavía lo recuerda ahora". Un gesto perenne que la familia recuerda con especial pasión. Otros dos ourensanos que estuvieron aquel día son Alejandro y Alberto Nóvoa.

Dos hermanos que llevaron una camiseta de "El Niño" al Auriense. Rememora Alejandro: "Entrenaba en el campo de Salesianos y subimos al hotel con mi padre. La peña atlética le dió varios regalos y nosotros estuvimos hablando con él. Nos preguntaba si jugábamos al fútbol y nosotros estábamos baboseando, no sabíamos qué decirle. Teníamos 12 y 7 años". Alejandro y Alberto se llevaron más de una foto con los jugadores y un balón firmado por todos. Lo ven desde la lejanía, con un sentimiento de recuerdo. Por el Atlético, por su infancia, por su padre.

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Disfrute en la grada


Durante los días previos, José Nóvoa el taquillero de O Couto no daba a basto. Entradas y más entradas: "O ritmo de venta é moi alto".

Ourense tenía a su "Niño". Rubén Durán que era la promesa y el diamante de una plantilla ilusionada ante el nuevo reto copero. "Tenemos que salir a divertirnos, ya que son situaciones que se dan pocas veces en la vida", decía el ourensano en la previa al partido. 

Era la hora del fútbol. La banda "Queixume dos Pinos", que amenizó la previa, y un homenaje al doctor Cabaleiro, fueron los actos protocolarios. El alcantarillado ourensano intentaba reconducir toda el agua de la lluvia y los atascos por la zona de O Couto eran desesperantes. Los sitios para aparcar escaseaban y los aficionados tardaban en entrar al campo. Alguno tuvo que esperar para encontrar un sitio. El que no esperó fue Torres. Salió titular y a los cuatro minutos, gol. "El gol de Fernando Torres aquel día fue una maravilla. Metió el primero del partido de vaselina. Lo hizo con mucha naturalidad. Transmitía una superioridad diferente al resto", describe Currás. Un Fernando que jugó todo el partido intentando tapar a un Cholo Simeone incansable.

Milo Abelleira fue expulsado por "unas palabras al árbitro", Salva marcó el segundo antes del descanso y Nano redondeó la goleada tras la reanudación. El toque de Rubén Durán animó momentáneamente a la grada y Óscar Martínez casi pone emoción con un disparo. O Couto nunca olvidará aquel "Niño" ni aquella vaselina. Tampoco como Colsa rompió una ventana de un despeje.

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