BOLA EXTRA

Hasta luego al "bohemio" del CD Allariz

El checo Petr Sàcha se despide club alaricano donde jugó dos años tras llegar a la villa para desempeñar su trabajo como investigador

 

El CD Allariz con miembros directivos, entrenadores y jugadores con Petr Sàcha en el centro de la imagen.
El CD Allariz con miembros directivos, entrenadores y jugadores con Petr Sàcha en el centro de la imagen.
Hasta luego al "bohemio" del CD Allariz

Desde Tachov (Bohemia, República Checa) hasta Allariz hay 2.261 kilómetros por carretera. Con el coche cargado, la matrícula checa y su hermano como apoyo, Petr Sàcha (31/3/1988) desembarcó en la villa alaricana para investigar y estudiar todo lo posible sobre las capas de la atmósfera, en particular la estratosfera. Una beca  fue la primera patada de su aventura en O Seixo, que se despidió de él tras la victoria del equipo de Miguel Sotelo ante el Verín.

No llegó solo. A sus 30 años presume de su mujer y sus dos hijas. Hablar de ellas le provoca una sonrisa. El inglés no es impedimento, en un lenguaje universal, el fútbol. "Las primeras veces en el supermercado o en el banco no fue fácil, la verdad. Me bloquearon la tarjeta y estuve algún tiempo sin poder sacar dinero y si a eso le sumas que no sabía español pues imagína", dice el checo.

Solo sabía decir "hola" y "adiós" cuando llegó a la villa. Ahora evidencia su mejoría con bromas con los compañeros y vecinos que entran a un bar alaricano. Incluso, le cede la silla a Juli, futbolista alaricano, para que sea él el entrevistado. "Siéntate", bromea. Chino también pasa y le saluda.

"La gente es muy tranquila. La vida aquí es sensacional. Se nota que son muy buena gente, me han ayudado en todo".Se reanuda la conversación y salta de su vida más personal a la deportiva.  

ALLARIZ. 25/01/2019 Plaza Mayor de Allariz. Reportaje acerca del jugador del CD Allariz Peter Sacha. Foto: Miguel AngelPetr jugó en categorías nacionales en la República Checa. Se define como un jugador sacrificado e impetuoso en las labores defensivas, con cualidades para recuperar la pelota, pero no para ser un "Rosicky" en Allariz. "En mi país, dije que no quería jugar más al fútbol. Me había cansado del ambiente tan competitivo entre compañeros. Sin embargo, al llegar aquí, todo fue diferente. Me recordó un poco a mi infancia cuando empecé desde pequeño y fui creciendo jugando en todas las categorías de un club en mi ciudad natal. Vi que el ambiente era diferente, aquí nadie cobra por jugar al fútbol, que lo hacen por diversión. Había un ambiente sensacional y me animaron a probar en el Allariz B". 

La temporada 2017-2018, el checo fue el pulmón del centro del campo del filial alaricano, pero una vez que desapareció Miguel Sotelo lo reclutó para vertebrar una de las parejas más altas de las medulares ourensanas. "El jugador que más me llamó la atención fue Paco. Si él quisiera podría estar jugando en la Segunda división o en la Primera división checa. Al igual que Beto, es un jugador diferente. Hace cambios de juego de 50 metros y tiene la capacidad de hacer controles en carrera con sencillez". 

Es el momento de las diferencias. "El fútbol aquí es mucho más técnico, ves a jugadores con unas cualidades individuales muy marcadas, donde los pases cortos y las combinaciones son la base. También jugadores pequeños y no de gran tamaño. En República Checa es todo lo contrario. El fútbol se vuelve más táctico y los futbolistas son más corpulentos, más altos y el fútbol es más duro".

Él lo sabe por experiencia propia. Fue apercibido en sus encuentros iniciales. No puede evitar la carcajada: "Mis primeros seis partidos me sacaron seis tarjetas amarillas. No entraba duro, pero entraba fuerte".

El futbolista checo encuentra otra diferencia notable: "Otro aspecto que me llamó la atención fueron los árbitros. Se nota que no están muy formados, allí son muy rectos y aquí son más vulnerables". Y añade: "Los aficionados en República Checa no son como aquí. Me gusta cuando, por ejemplo, hago una presión y me pitan falta que el público grita '¡Árbitro, que no te enteras!' o cualquier otra frase". 

"Echaré de menos al equipo y todos los que me han ayudado. Siempre los recordaré".

 

La furgoneta de Petr va cargada de recuerdos y evocaciones alaricanas. "Estoy triste por tener que marcharme, la verdad. Mi familia y yo nos hemos acostumbrado a esta tranquilidad. Echaré de menos al equipo y todos los que me han ayudado. Siempre los recordaré".

El café se acaba y la conversación se apaga abriendo cada capítulo de su estancia en la villa. Los inicios más complicados, las risas de las vivencias más divertidas, el único gol que ha marcado con la camiseta del Allariz esta temporada y todo lo que deja en su estancia en Ourense. 

No tuvo la oportunidad de ir al Couto, pero se queda con la afición alaricana. Gesticula y explica el sentimiento que tendrá este sábado cuando se marche. No sabe qué es, pero sabe cómo decirlo. Los gallegos le llamamos "morriña".