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Rugby: ¡Que se termine la liga para el Campus!

El Campus Universitario logró la victoria en la jornada inaugural ante el Vigo, aupándose al liderato de la competición por primera vez en la historia del club

Rucho y Marston celebran uno de los ensayos del británico en el partido.
Rucho y Marston celebran uno de los ensayos del británico en el partido.
Rugby: ¡Que se termine la liga para el Campus!

La historia del Campus Ourense en la División de Honor B de rugby ha sumado una nueva fecha histórica a su bagaje.
Aunque resulte anecdótico, el equipo universitario ha terminado la primera jornada de la competición en el liderato de la categoría, gracias a su triunfo a domicilio ante un Universidad de Vigo que solo plantó cara en los primeros minutos de juego y que ha perdido potencial de forma evidente.

Más allá del resultado y el liderato virtual, se rompe uno de los récords negativos del equipo que entrena David Monreal, ganar lejos del estadio Universitario de Ourense. El pasado domingo, el Campus dejó atrás 535 días (o lo que es lo mismo, una temporada completa) sin vencer a domicilio (la última fue el 1 de abril de 2017 frente al Real Oviedo con ensayos de Marston y Andy Williams), y lo que es más importante, fueron capaces de imponerse a Vigo en As Lagoas, algo que tampoco había sucedido en las tres temporadas de los universitarios.


Detalles más allá del resultado


Sin embargo, más allá del abultado resultado de 8-40 (incrementado en los minutos finales), los aficionados del Campus pueden sacar varias conclusiones que invitan a pensar con optimismo esta temporada.

La primera de ellas es la superioridad física, gracias al buen estado de forma en el que llegaron los jugadores ourensanos a la primera a jornada. Como consecuencia de ello (y a los cambios), en los últimos 12 minutos anotaron tres ensayos, lo que permitió acceder al liderato y al primer punto bonus.

La segunda es la buena adaptación de los recién llegados. Con solo dos entrenamientos y una sesión de 40 minutos el viernes, los nuevos jugadores mostraron sus cualidades, lo que invita a una progresión positiva.

La profundidad de la plantilla también es otro detalle a tener en cuenta. Los cambios mantuvieron el nivel de juego en los segundos 40 minutos, permitiendo incluso dosificar a alguna pieza importante.

Y aunque hay muchas notas positivas, también hay puntos a mejorar.

En la melé los ourensanos tendrán que seguir trabajando (en algo que ya sucedía la pasada temporada), lo mismo que en los errores de indisciplina, que propiciaron tres expulsiones temporales y dieron vida al rival en momentos clave.

Ahora, días antes de la llegada del todopoderoso Getxo y sin Tuuta Simaile, que será baja por una microrrotura en los isquiotibiales, es momento para seguir trabajando. El Campus sigue cubriendo etapas.