Guía práctica: Cómo emprender online y conseguir fuentes de financiación

Internet se ha convertido en una fuente inagotable de modelos de negocios exitosos que generan millones de empleos en todo el mundo. Una idea bien formulada, y con demanda en el mercado, se puede transformar en una forma de ganarse la vida mientras se producen interesantes recursos.

Guía práctica: Cómo emprender online y conseguir fuentes de financiación

En la actualidad, no es necesario ser un experto en lenguajes de programación para iniciar un emprendimiento en la red. Aunque el desarrollo de aplicaciones, el comercio electrónico y las transmisiones en vivo tienen mucho que ver con este perfil profesional, hay diferentes maneras de aprovechar las ventajas que ofrece el universo digital.

El emprendimiento online se relaciona directamente con los intereses que tiene una persona, pues no es lo mismo ser extrovertido y convertirse en youtuber, que ser más intelectual y escribir un libro o dedicarse a la generación de contenidos como copywriter.

Cada proyecto online es diferente. Existen los que producen ingresos de forma pasiva y hay otros que generan los fondos de manera activa. Un alto porcentaje de emprendedores prefiere los de la primera opción, ya que solo deben esforzarse durante un tiempo y después recibir los ingresos mientras se dedican a otra cosa.

Así ocurre entre quienes publican libros en plataformas online o incluso offline. Hacerlo genera ingresos recurrentes. El autor solo debe escribir y no preocuparse por nada más.

Otras formas de ingresos pasivos incluyen los blogs, podcast, vender creaciones en los marketplaces, marketing de afiliación o crear servicios de pago.

La economía digital en expansión

Tal y como comentan los expertos del portal unavidaonline.com, existen muchas formas de emprender online y dedicarse a la llamada economía digital. De hecho, los especialistas en economía comentan que más del 20% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial está relacionado con los negocios online. A la hora de emprender online hay que descifrar cuáles son los nichos del mercado, con el fin de tener una mayor probabilidad de éxito.

Según el estudio Digital disruption: the growth multiplier, elaborado por Accenture Strategy, en España se prevé que el 22% del PIB se genere a partir de los negocios digitales en el año 2020, lo que representa una cifra de más de 220.000 millones de euros.

Muchas veces ocurre que los emprendedores tienen la idea del millón de euros, pero no cuentan con los recursos necesarios para iniciar su proyecto. Se trata de una situación muy corriente dentro del ecosistema digital.

Sea cual sea la idea, hay elementos que deben estar claros a la hora de iniciar proyectos de este tipo. Estas consideraciones incluyen saber en qué fase del plan se encuentran, cuánto dinero se necesita y para qué lo requieren.

Fondos para los emprendedores

Hay múltiples formas para que los emprendedores digitales puedan acceder a los recursos y hacer realidad su idea. La más básica es la autofinanciación. Es decir, invertir el dinero propio en el proyecto que se quiere desarrollar. A muchos les asusta dar este paso, pero si se cree en la idea el esfuerzo valdrá la pena.

Los amigos y familiares también pueden echar una mano, pues forman parte del entorno más cercano. De hecho, esta suele ser la primera puerta a la que se llama, por lo que representa contar con el apoyo de las personas que más se aprecian y valoran.

El crowdfunding es un método que cada vez genera más interés, ya que se trata de una financiación colectiva. El emprendedor consigue en un tiempo específico las aportaciones de un colectivo de personas que se unen para la ejecución del proyecto. Una de estas plataformas es Verkami, que desde el 2010 ha generado espacios para que los creadores reciban pequeñas aportaciones.

Verkami es un escaparate para múltiples proyectos, que pueden ir desde la ciencia, tecnología, fotografía, música, videojuegos, diseño e incluso hasta el arte.

A la hora de emprender también hay otras opciones de financiamiento, que incluyen los préstamos bancarios, los microcréditos, subvenciones estatales y otros productos financieros no bancarios.

En Estados Unidos, especialmente en Silicon Valley, así como en otras partes de Europa, son habituales las aportaciones que hacen los llamados business angels. Se trata de personas que confían en el proyecto que se les ha presentado y no solo aportan capital, sino que también contribuyen con su experiencia, conocimientos y contactos en la industria.

Dependiendo del tipo de proyecto y del inversor elegido, la aportación puede ir desde los 20.000 euros hasta los 250.000.

Los inversores son conscientes de que pueden perder todo su dinero, debido al riesgo que representa invertir fondos en algo que todavía no está consolidado. Sin embargo, en el caso de que la idea sea exitosa, los rendimientos pueden ser muy altos. En un período de 5 años es posible multiplicar por 10 lo invertido.

Otra manera de conseguir capital es a través de los fondos de riesgo. Estas son operaciones financieras que se hacen por medio de las Sociedades de Capital de Riesgo (SCR), que invierten su dinero a cambio de obtener un porcentaje accionario de la empresa.

Por lo tanto, las pymes y startups cuentan con todo un abanico de opciones para conseguir los recursos necesarios y hacer realidad su proyecto. Para alcanzar el objetivo y captar la atención de los inversores es primordial que la idea esté bien definida.