ECONOMÍA

Menos crecimiento y demasiada deuda

Poco dura la alegría en la casa del pobre. La recuperación económica está perdiendo fuerza y no se aguardan buenas noticias ni dentro ni fuera de España. Ya no hay vientos de cola. Tampoco en Galicia. 

Patricio Sánchez, María Cadaval y González Laxe, del Foro Económico.
Patricio Sánchez, María Cadaval y González Laxe, del Foro Económico.
Menos crecimiento y demasiada deuda

A Galicia no le fue tan mal como al conjunto de España durante la crisis, le fue peor en la recuperación y ahora le va más o menos igual, décima arriba o abajo en términos de PIB real. Hay crecimiento, eso nadie lo discute. En cambio no hay unanimidad sobre su solidez. La ministra de Economía dice que hay “base sólidas” pero no todos los economistas piensan lo mismo. La propia ministra reconoce que hay que cambiar de política económica para que pueda hablarse de un crecimiento “sostenible y justo”. A la vista de los datos de paro, precariedad, pobreza y desigualdad, no le falta razón.

La gente ve que cada vez hay más ricos y más pobres, mientras se reduce la clase media. Sin una renta básica puede no estar asegurada la convivencia.

El país debe todo lo que produce, lo cual es una barbaridad, si bien de momento es capaz de pagar los intereses de la deuda, eso sí, a costa de tirar por la alcantarilla la mayor partida del gasto público. Otra barbaridad. Pero lo peor podría estar por venir. En cuanto suban los tipos de interés volverán los problemas, los de verdad, con mayúsculas.

Sin innovación tecnológica será difícil salir de esta. El sector servicios está muy bien pero si hay una industria que tire del carro. La clave sigue estando en producir con valor añadido y para eso se precisa I+D+i. España no acaba de dejar atrás el “que inventen ellos” de Don Miguel de Unamuno. Se sabe mucho de la devaluación interna pero poco del cambio del modelo productivo. ¿Alguien lo ha visto?

Tanto en Galicia como en el conjunto de España, los últimos datos macroeconómicos apuntan a una desaceleración. Un factor determinante es la falta de los llamados vientos de cola, como el petróleo o el turismo.

Esta misma semana, el Foro Económico de Galicia y el Consello Galego de Colexios de Economistas coincidían en observar un cierto deterioro de la situación económica gallega. A ojos de unos y de otros el paro continúa siendo el problema más importante. Pero no todo es blanco o negro. Los tres indicadores básicos de empleo (Seguridad Social, EPA y puestos de trabajo a tiempo completo) presentan en el segundo trimestre de 2018 un balance positivo en cuanto a creación de empleo.

En cuanto al menor crecimiento de la economía, hay datos que avalan las percepciones desde Galicia. En el segundo trimestre de 2018 hubo un aumento del PIB del 2,8%, tras diez trimestres consecutivos con tasas de crecimiento interanuales iguales o superiores al 3%. La gente consume menos, la inversión y el gasto vuelven a depender del sector público y las exportaciones se caen. Algo empieza a ir mal, salvo en el ladrillo, lo cual no trae precisamente buenos recuerdos.

El turismo, el comercio internacional, la política monetaria, la maduración del ciclo y los propios efectos de las reformas llevadas a cabo estuvieron en la base del crecimiento más reciente, ahora ralentizado también por esos mismos factores. “Hay una pérdida de fuelle, de ritmo, pero no es para preocuparse”, se contenta el coordinador del informe del Foro Económico de Galicia, Fernando González Laxe.

¿Y qué debe hacerse para salir adelante? Un estudio presentado esta semana por el decano y presidente del Consello Galego de Colexios de Economistas, Miguel Vázquez Taín, propone mejorar el sistema educativo, aumentar la captación de inversión extranjera, crear nuevos nichos de empleo y reactivar el sector agrario. Muchas tareas por delante.

@J_L_Gomez