ENTROIDO 2018

Entroidízate: Trump lo quiere copiar todo

Donald Trump llega a Verín, el punto inicial de su periplo entroideiro, atraído por el programa festivo y por las tácticas de ocio que emprende la comarca en estas fechas,

La careta de Trump.
La careta de Trump.
Entroidízate: Trump lo quiere copiar todo

¡Atención, que viene! Una fuente muy bien informada del departamento de Espionaje Internacional de la Casa Blanca ha asegurado que el pintoresco presidente de los llamados Estados Unidos de América va a estar presente en los Entroidos de la comarca de Monterrei. De incógnito, claro, jugando al despiste mediante la distribución por Verín, Laza y Oímbra de decenas de agentes del FBI camuflados tras las máscaras que ofrece La Región con el rostro de Donald Trump, buscando que la identidad del mandatario real pase completamente desapercibida; en realidad, esa, y no otra, ha sido la causa de que el "número dos" del Buró, Andrew McCabe, haya presentado su dimisión, harto de que el político-empresario emplee a sus agentes en asuntos de tan poca enjundia -como si quisiera distraerlos de nuevo de la investigación de la conexión rusa- y temeroso de una previsible renuncia en masa de estos profesionales, más partidarios de convertirse en concienzudos peliqueiros y cigarrones -previo bautizo y ceremonias varias- que de seguir persiguiendo a peligrosos asesinos.

Donald Trump llega a Verín, el punto inicial de su periplo entroideiro, atraído por el programa festivo y por las tácticas de ocio que emprende la comarca en estas fechas, que él busca implantar en los estados de la Unión que le son más críticos, a la caza de un apoyo muy necesario ahora que ha comprobado que ser el "mandamás" de una nación "mola".

Por eso, se presentará ya el Xoves de Comadres en las inmediaciones del Castillo de Monterrei -si se fijan, verán que se está habilitando la Torre del Homenaje para que le sirva de hospedería (todo un presidente americano y sus peculiaridades no pueden quedar relegados en una simple habitación de un parador de turismo)-, pero será cauto (por eso de la discreción) en el disfrute de la noche más multitudinaria del Entroido verinense; algunos le reconocerán porque llevará una pequeña grabadora en el puño de la camisa, que tendrá continuamente cerca de sus labios para que quede constancia de todo lo que acontece.  Las mismas fuentes aseguran que tiene mucho interés en el Folión de Laza -anda en busca de los secretos del xastré, glorioso licor con el que compensar el oscuro apoyo, o no, de los rusos en su campaña electoral-; en el Venres de Compadreo de Verín -para intentar un acercamiento a los republicanos serios que le cuestionan-, o en disfrutar, el Domingo de Entroido, de un cocido gallego de categoría que le reconcilie definitivamente con Melania. 

Irá a Laza a la Estrea do Peliqueiro y a la degustación de su afamada bica; de hecho, dicen que le pierde por lo que, si consigue su receta, podrá seguir disfrutándola cuando ejecute esa guerra comercial contra la Unión Europea que tanto pregona. Buscará en la suelta de hormigas de esa localidad una estrategia para poner en polvorosa a inmigrantes no deseados, sin saber, pobre ingenuo, que esa parte del programa no sólo no aleja, sino que atrae cada vez a más incondicionales; y en la lectura del "testamento do burro" prevé hallar argumentos que le conviertan, a ojos de la comunidad internacional, en el líder incuestionable frente al norcoreano Kim Jong Un.

Donald Trump -que sólo conoció esta pequeña parte del mundo cuando, al desbloquearse los papeles ochenteros de la CIA, supo del desfile por las calles de Verín del innovador cohete espacial "Apolo Q", construido para la ocasión por el inefable Fan-fan- quiere inspirarse en la emocionante y firme figura del cigarrón, que desfilará masivamente el Domingo Gordo en la localidad, para crear su popia "guardia de corps" (un iluso, porque no hay marine americano que le llegue a la punta de las chocas); en las habilidades de la peña Os Felipes para fabricar billetes falsos con los que recorrer el Entroido al más puro estilo de jeques cataríes; en la estrategia política del "Puigdemont" local Julio de O Salgueiro, calcado al expresidente prófugo; y en la tarde de las bodegas (el lunes) en Oímbra, incapaz de entender cómo un pueblo ofrece gratis su excelente vino a los visitantes. A esta localidad le pidió la "blanda" Theresa May, la primera ministra británica, que acudiese, más que nada para tener una segunda opinión acerca de si la iniciativa de las bodegas le permitiría revertir lo que él considera las duras condiciones de la Unión Europea en la negociación del brexit. 

No hay duda de que el presidente Trump, que no prevé reunirse con las autoridades locales para no llamar la atención -ha prometido a su vicepresidente, Mike Pence, que sólo abrirá la boca para comer y roncar-, disfrutará de la fiesta, aseguran ya sus asesores, por lo que, si este año no lo encuentran, tranquilos, querrá volver en el Entroido 2019. Quiere ser, al fin, el protagonista absoluto, por lo que amenaza con disputar el puesto a la Reina del Entroido en Verín, y hasta a la Morena o a las hormigas en Laza.