SOCIEDAD

La Casa Botín: 30 años inscrito en el Guinnes como el restaurante más antiguo del mundo

El hecho de que el restaurante funcionara "ininterrumpidamente" en el mismo sitio y con el mismo nombre desde 1725 le hicieron merecedor de este distintivo que solo tiene un restaurante en el mundo. Por allí pasaron desde Goya a Woody Allen

Uno de los propietarios de Casa Botín, José González
Uno de los propietarios de Casa Botín, José González
La Casa Botín: 30 años inscrito en el Guinnes como el restaurante más antiguo del mundo

En su cocina se dice trabajó como friegaplatos el pintor Francisco de Goya, por allí han pasado desde Ava Gardner hasta Woody Allen y fue fundado en 1725. Se trata de Casa Botín de Madrid, el restaurante más antiguo del mundo, inscrito en el Libro Guinness hace justo 30 años.

El establecimiento fue incluido como récord Guinness en 1987. "Nos llamaron para decirnos que era el más antiguo del mundo; lo que nos sorprendió porque siempre pensé que debería ser algún restaurante europeo", ha explicado a EFE uno de sus propietarios, José González (Madrid, 1959), quien regenta con sus dos primos Antonio y Carlos, ambos hermanos, este local.

El hecho de que el restaurante funcionara "ininterrumpidamente" en el mismo sitio y con el mismo nombre desde 1725 le hicieron merecedor de este distintivo que solo tiene un restaurante en el mundo: Casa Botín.

Por aquel entonces, en 1725, Cándido Remis, sobrino del francés Jean Botin, fundó Casa Botín edificando sobre una bodega ya existente del siglo XVI. En sus inicios también funcionó como posada y tras algunas modificaciones (cerramiento de los soportales) pronto cumplirá tres siglos de existencia. Hasta Benito Pérez Galdós cita el establecimiento en alguna de sus obras.

Y aunque en sus orígenes para comer carne o pescado había que acudir al gremio correspondiente y muchos llevaban el género para ser preparado en la cocina o en el horno, lo cierto es que se atendía a los clientes: "no había manteles, pero la gente pagaba por comer algo al ir a este restaurante ", explica.

El horno de leña, de 1725, es la "piedra filosofal" de la casa, a la que le caracteriza "la calidad del cochinillo" asado con leña de encina.

En 1930, Emilio González y Amparo Martínez, abuelos de los actuales propietarios, se hicieron con el alquiler del restaurante que supieron mantener abierto incluso durante la Guerra Civil, cuando se convirtió en comedor para los milicianos.

Unos cuantos años después y gracias a la ayuda de un cliente que les dejó unas 200.000 pesetas (1.2000 euros) adquirieron el negocio.

El establecimiento, ubicado en la calle Cuchilleros, en pleno centro de Madrid, tiene 230 plazas que se cubren a diario y donde, por ejemplo, el día de Navidad están ya llenos. No obstante, "la leyenda de que hay que reservar con un mes de antelación es mentira; con dos o tres días es suficiente".

La fama de este restaurante ha traspasado fronteras, hasta el punto de que "más del 60 %" de sus clientes es extranjero. "Ahora están viniendo mucha clientela oriental", afirma el propietario, que añade que, con estos datos, han capeado la "crisis sin problema".

Lo que sí han notado, ha reconocido, es un descenso de clientes extranjeros en el último mes entre "un 5 y un 10 %", algo que atribuye a la situación de Cataluña. "Los turistas oyen que hay movida en España y no quieren venir".

El restaurante tiene 70 trabajadores y sobre la divulgación del mismo a través de las nuevas tecnologías, José González piensa que "como el boca a oreja no hay nada", aunque están en redes sociales e internet.

En su día, Casa Botín inició su expansión internacional y abrió restaurantes en Miami, México y Puerto Rico. "Ahora están todos cerrados".

A diario, el restaurante recibe varios grupos de visitas por las mañanas, "los festivos más". "Antes se permitía a la gente que pasara a visitarlo durante el servicio, pero la afluencia era tal que molestaba a los clientes".

Por este restaurante han pasado famosos como Ava Gardner, que estuvo rodando La Condesa Descalza; Woody Allen, que, según asegura José González, quedó en enviarle una foto que se hicieron con la cámara del director de cine y no lo hizo; políticos como el expresidente argentino Raúl Alfonsín; Nancy Reagan, esposa del que fuera presidente estadounidense Ronald Reagan; o el Rey emérito, igual que su hijo, pero cuando era príncipe.

El restaurante está en manos de la tercera generación y, de momento, ya hay al menos un descendiente que está dispuesto a llevarlo en cuarta generación, un hijo de uno de los copropietarios.