CRÓNICA POLÍTICA

El chivatazo del Caso Púnica: una noche de copas

Aquella "noche de copas" ha sentado hoy en el banquillo de la Audiencia Nacional a Rodríguez Talamino junto al también ex guardia civil José Luis Caro Vinagre y el exconsejero madrileño y exdirigente del PP Francisco Granados.

Los acusados, Francisco Granados, José Manuel Rodríguez Talamino y José Manuel Caro Vinagre.
Los acusados, Francisco Granados, José Manuel Rodríguez Talamino y José Manuel Caro Vinagre.
El chivatazo del Caso Púnica: una noche de copas

Una noche de copas en las fiestas de Valdemoro de 2014. Un guardia civil y un político. Un encuentro "fortuito", una conversación "habitual". Ese es el resumen "del chivatazo" que puso en riesgo el éxito de la investigación sobre Púnica según uno de los implicados, José Manuel Rodríguez Talamino.

Aquella "noche de copas" ha sentado hoy en el banquillo de la Audiencia Nacional a Rodríguez Talamino junto al también ex guardia civil José Luis Caro Vinagre y el exconsejero madrileño y exdirigente del PP Francisco Granados.

Porque la Fiscalía sostiene que esa "conversación habitual" fue en realidad un soplo de que la UCO iba tras los pasos de Granados y su socio David Marjaliza.

La versión de Talamino difiere. No es que él le diese a Granados información confidencial de la UCO -a la que él pertenecía y que casualmente estaba investigando al exconsejero por la Púnica-, sino que "dedujo" que debía haber alguna investigación en marcha en el municipio al ver a compañeros deambular por allí y así se lo transmitió.

Simplemente le dijo que había "tanto trabajo" en la UCO que ésta había llegado hasta Valdemoro (Madrid) pero esta información, según Talamino, dejó inquieto a Granados, quien la noche siguiente, en otro encuentro en las fiestas, le siguió preguntando al respecto.

No hablaron, sin embargo, ni de Marjaliza ni de nada "que tenga que ver con gente investigada" porque, ha reiterado Talamino, él ni conocía a esta persona ni sabía de ninguna operación policial.

A él solo le encargaron desde su unidad -conocida en el gremio como "El grupo de los Ladrillos"- entregar una moto que llevaba instalada una cámara para una operativa de vigilancia.

Varias han sido las ocasiones en las que ha repetido Talamino que nadie le dijo que en realidad la UCO estaba detrás de una red corrupta que operaba en la Comunidad de Madrid, ni que dichos dispositivos se instalarían frente a las empresas de Marjaliza, en Pinto, desde donde, a juicio de la Fiscalía, "dirigía sus corruptos negocios".

Tras el soplo, Granados llamó a su entonces asesor José Luis Caro para transmitirle su preocupación y ver si podía sonsacar más información a Talamino, que era además su amigo y compañero de promoción.

De esa inquietud ha sido testigo la Sala al escuchar las 12 conversaciones que mantuvieron en una sola semana Granados y Caro, en las que hablaban acerca de un "Tala" o "Calvito" que, según la Fiscalía, podría ser Talamino.

Algo que, sin embargo, el guardia civil ha negado de pleno al dejar claro que nadie se ha referido nunca a él en esos términos: "A mi no me llaman eso a la cara".

"Blanco y en botella, no hay vuelta de hoja", le dijo Granados a Caro en una de esas conversaciones acerca de esa charla de copas que tuvo dos días antes con Talamino. Para el exconsejero aquello tenía "una pinta mala, mala" porque el tema iba "para adelante" y era "serio".

Finalmente, las sospechas de Granados resultaron ser ciertas porque, poco más de un mes después de ese soplo, el 27 de octubre de 2014, fue detenido junto a una tanda de alcaldes madrileños por corrupción.

Sin embargo, no ha podido conocer el tribunal aún la versión del exconsejero madrileño, cuya declaración escuchará mañana y quien por el momento lo único que ha hecho, de manos de su abogado, es pedir la nulidad de todas las escuchas incriminatorias y protestar por que su socio Marjaliza no esté sentado en el banquillo de los acusados.

Mañana llegará el turno de sus explicaciones, aunque su defensa ya ha dejado claro que no hablará de nada que no tenga que ver con el chivatazo en vista de otros juicios a la Púnica a los que tendrá que hacer frente en los próximos años, esta vez sí, junto a Marjaliza.