ANÁLISIS

El Brexit irrumpe en pleno proceso de integración financiera europea

En plena fase de integración financiera y unión bancaria en el seno de la zona Euro, la separación explícita que ha planteado el Reino Unido con el resto de la Unión Europea supone una mayor dosis de incertidumbre en el necesario avance del proceso de integración económica y financiera en Europa. 

 

El Brexit irrumpe en pleno proceso de integración financiera europea

Tras la irrupción de las crisis financieras en 2008 y la referida a la de deuda pública en Europa entre los años 2010 y 2013, estas suscitaron la urgente necesidad de organizar el mercado de capitales en la zona euro, con Jean Claude Juncker al frente de la Comisión Europea. Esta determinación conllevaba básicamente el tener que desarrollar una mejor regulación y supervisión para evitar la aparición, en el futuro, de shocks financieros asimétricos que pudiesen dar al traste con el proyecto de la moneda única. 

A nivel empírico, se ha demostrado que las economías que fundamentan sus sistemas financieros en el sector bancario más que en los mercados de capitales tiende a ser más volátiles e inestables, una vez que surgen las crisis financieras. Es por ello que en la última crisis padecida a nivel global, los países europeos sufrieron en mayor medida sus consecuencias frente a Estados Unidos que, a pesar de haber sido el epicentro en dicha crisis, solventó la situación con mayor celeridad, al haber sido menos dependiente de la financiación bancaria y haber estado más enfocada a los mercados de capitales a la hora de obtener sus recursos financieros para su entramado productivo.

Es por ello que las autoridades competentes de política monetaria en la zona Euro, con el BCE a la cabeza, consideraron de vital importancia impulsar la unión de los mercados de capitales en el continente europeo, como una forma de complementar la Unión Bancaria y fortalecer la estabilidad financiera, minimizando las consecuencias de futuros shocks en el espacio europeo. Una economía que se fundamenta, en términos de financiación, en la expansión del crédito está mucho más expuesta al carácter procíclico que esta presenta, dada la propia operatividad del sector bancario, con lo que se agudizan los efectos perversos del ciclo económico y se hace más complicado resolver situaciones de dificultad financiera en la economía real.


IMPORTANCIA DE LA CITY


El desarrollo del Mercado de Capitales en la Unión Monetaria se ha visto muy condicionado tras la aparición del Brexit, debido a las implicaciones que este pueda tener en cuanto a las relaciones a nivel financiero entre la zona Euro y Londres, concretamente con la City financiera a la cabeza. Simplemente basta decir que entre el 40 y el 80% de la actividad de los mercados de capitales europeos (dependiendo del segmento  de mercado al que nos estemos refiriendo) son gestionados desde la plaza londinense, lo que evidencia la importancia de la City en cuanto al funcionamiento de las finanzas en Europa.

Tal como se ha configurado el mecanismo financiero global hasta la fecha, la City ha sido uno de los principales centros de operaciones en el que han convivido los principales bancos de inversión, actores clave en el desarrollo de los mercados de capitales, que una vez se produzca la escisión efectiva entre el Reino Unido y la Unión Europea, provocará la evidente deslocalización de buena parte de estas entidades a alguna ciudad de Europa para así poder conservar el pasaporte europeo y desarrollar con normalidad su actividad financiera en el continente.

Según las últimas estimaciones, se espera que desembarquen en Holanda una treintena de firmas del sector financiero procedentes de la City londinense, dada las restricciones a las que se van a ver sometidas una vez que se certifique institucionalmente el divorcio entre Londres y Bruselas. El hecho es que las entidades financieras han escogido el país de los tulipanes como nuevo emplazamiento para el desarrollo de sus operaciones debido a la existencia de una regulación muy similar a la británica, lo que le confiere a las entidades cierta libertad de movimiento, sin que ello suponga un conflicto con el exigente sistema de supervisión que les permita un correcto funcionamiento del negocio en términos de fiabilidad.

Además del carácter cosmopolita que presenta la ciudad de Ámsterdam, en la que muchos de sus conciudadanos son bilingües con respecto al idioma inglés (en torno al 90% de la población lo habla con fluidez), el clima de negocios y las ventajas fiscales ha motivado el que entidades tan emblemáticas como el mayor gestor de activos bursátiles de Europa como es Cboe Global Markets, haya elegido definitivamente este emplazamiento. La propia Bolsa de Londres, London Stock Exchange Group, esté tramitando las licencias correspondientes que le permitan establecerse definitivamente en la capital holandesa. Y no solo las entidades financieras han barajado la posibilidad de emplazar su sede corporativa en Europa en el conocido como país de los canales, nos estamos refiriendo a Booking, Netflix, Facebook, Uber, Google o Amazon, siendo algunas de las empresas que ven en este localización la mejor alternativa para seguir trabajando en el continente.