CON PRIMA DE RIESGO

El crecimiento no tiene porqué ser la única solución al desarrollo económico

El crecimiento del planeta ha sido de un 3,4% en el Producto Interior Bruto en el año 2017.  

El crecimiento no tiene porqué ser la única solución al desarrollo económico

La realidad es que el planeta cambia de forma general a lo largo de sus miles de años, como pueden atestiguar la familia de los dinosaurios o nuestros propios antepasados. Este cambio, hasta hace apenas unos cientos de años, lo provocaban los fenómenos naturales y las realidades de los ecosistemas del planeta. 

Pero, cada vez más, con el desarrollo tecnológico del ser humano, el efecto antropológico, o sea por origen humano, es la principal causa de los efectos ambientales y sus consecuencias. Repasemos los efectos: cambio climático, calentamiento del planeta, efecto invernadero, destrucción de los ecosistemas, reducción de la biodiversidad o el aumento de las catástrofes naturales, son algunos ejemplos que los científicos reconocen como causa el efecto de la acción humana.

Los fenómenos se explican por múltiples factores, pero podemos reducirlos a dos: mayor presión sobre el uso de los recursos naturales, y mayor dimensión de los efectos causados.  

Los datos mandan, como siempre, y podemos enunciarles algunos, como la cifra de destrucción de bosques: más de 17 millones de hectáreas al año; o la contaminación por los procesos productivos y el transporte: hasta 3.000 millones de toneladas de dióxido de carbono se emiten cada año a la atmósfera.

A ello podemos indicar que según la ONU, hay más de 1.000 especies de animales y más de 2.000 especies de diferentes variedades de flora en grave peligro de extinción o amenazadas por las actividades del hombre. El indicador que mide este efecto,la tasa de extinción de especies, supera el 100% anual en la última década. 

Un problema, ahora de moda, pero por desgracia con mucha antigüedad, corresponde a la producción de residuos. El Programa Mundial de Medio Ambiente de la ONU nos habla de una generación de cerca de 4 millones de toneladas de residuos diarios, de los cuales, y según calculos moderados de la ONU, unos 6,4 millones de toneladas acaban en nuestros océanos cada año. 

Un problema que agrava: la escasez de agua para uso humano,  en un planeta donde el 40% de la población tiene dificultades para acceder a tan vital líquido. 

Además, los efectos de la acción humana, según la OMS, provocan la muerte de 2 millones de personas al año en el mundo por enfermedades y afecciones relacionados a la contaminación.

Entre los distintos países, colectivos políticos y sociales existe un amplio consenso de que la situación ambiental global es muy grave. Los problemas ambientales tienen la característica de que se acumulan y se agravan en corto tiempo, además generan otros de forma indirecta o como consecuencia de los cambios o alteración del  medio ambiente.


La respuesta


El sistema económico y político, llevan desde principios del siglo XIX, discutiendo opciones de solución al problema. Las principales tendencias después de dos siglos  de debate sesudo, se concentran en dos tendencias: no hacer nada, es decir que el mercado de forma libre y racional (desde la vertiente económica) actúe y solvente el problema y la segunda tendencia es actuar para evitar en este caso las acciones son de corte legislativo y fiscal, prohibiendo modos de producción o “castigando” fiscalmente comportamientos tecnológicos u organizativos de empresas o ciudadanos. 

Una nueva tendencia es el “decrecimiento” o, dicho de otra manera, renunciar a crecer, ya que se considera el crecimiento como causa de los problemas ambientales y sociales del planeta.

En palabras de Serge Latouche, se puede definir como “una corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución regular controlada de la producción económica, con el objetivo de establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos”.

Quizá ya esté afectado por la “inercia del sistema actual” pero el decrecimiento como forma de desarrollo no me “atrae” lo más mínimo, ya que crecer no es el problema en sí mismo, sino cómo gestionamos los efectos de crecer y sobre todo hacia donde deseamos crecer y dirigirnos como ser humano es la clave del proceso. 

Las tecnologías limpias  ya existen en una gran variedad de procesos productivos y en la propia generación de energia. A la vez, el ser humano capaz de generar  viajes a la luna o mandar artefactos al espacio profundo, debe ser capaz de solventar los problemas. Solo decir que el crecimiento es la “causa” de la reducción de la pobreza en el planeta, es el primer objetivo del Milenio de la ONU conseguido.