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Lo difícil que es dejar de entrar o salir de la bolsa cuando nos lo pide el cuerpo

En los últimos tiempos podemos ver como la volatilidad en los mercados bursátiles ha provocado la venta apresurada de valores por parte de muchos inversores para refugiarse en activos más conservadores, pero no siempre, aunque haya un panorama de incertidumbre, la mejor estrategia es salir de forma apresurada

 

Lo difícil que es dejar de entrar o salir de la bolsa cuando nos lo pide el cuerpo

En la bolsa como en los negocios en general, la psicología  juega un papel clave para explicar la toma de decisiones y también los principales errores que puede cometer el inversor. Están muy estudiadas las conductas que influyen en las malas decisiones, entre las que son bien conocidas, entre otras,  la tendencia a magnificar irracionalmente pérdidas frente a ganancias, la creencia de que el histórico marca el futuro inmediato, la aversión irracional al riesgo, el comportamiento por imitación o los ataques de pánico. 


ACOSTUMBRADOS A LA CALMA


El devenir del escenario económico ha puesto a prueba la sangre fría de los inversores en los últimos tiempos y ha supuesto un duro examen para no cometer los citados errores. Desde hace apenas dos años, los acontecimientos no invitan a la calma. El colchón de tranquilidad y sostén de las cotizaciones que procuró el exceso de liquidez a partir de las fuertes inyecciones de dinero por parte de los bancos centrales, trajo consigo un periodo de buenas oportunidades y máximos históricos desde la crisis de 2008, sobre todo en la bolsa americana. Nos habíamos acostumbrado a un periodo de cierto sosiego, más breve en Europa que en Estados Unidos.  Pero el cambio de ciclo de política monetaria  hacia políticas restrictivas que suponen el fin de la compra de deuda y la subida de tipos de interés ha coincidido con un creciente nivel de inestabilidad por factores de diferente índole. Ya desde hace dos años hemos sufrido grandes emociones por el Bréxit, la imprevisibilidad de Trump, el incierto escenario político en Europa, los conatos de conflicto en la península de Corea,  la reciente amenaza de nueva escalada militar en Siria o el inicio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. 

Todos nos volvemos conservadores cuando baja la bolsa pero tenemos que equilibrar los impulsos 

Pero ni siquiera en este contexto podemos decir que apostar a favor de ventas al mínimo temor por las bajadas y compras en cuanto la situación se tranquiliza, haya sido una buena opción. Si tomásemos lo que va de siglo y comparásemos lo que supondría mantener la inversión con perspectivas de largo plazo frente a la estrategia de entrar y salir, contando que volvemos a la bolsa después de una subida, estadísticamente la ventaja es muy clara para los que mantienen el plan de largo plazo. Así, jugando a entrar y salir, si un inversor se perdiese los 50 mayores rebotes desde el año 2000 por entrar cuando el mercado ya marcó la subida inicial, contando con que no hubiese podido adivinar sistemáticamente la primera bajada y solo pudiese abandonar en sesiones posteriores ante la amenaza de caída prolongada, la diferencia sería sustancial con respecto a los que mantuvieron posiciones, a favor de estos últimos y en algunos mercados como el de los principales valores europeos, podría suponer pasar de unas ganancias razonables a pérdidas.


IGNORAR EL PRIMER IMPULSO


Lo mismo puede suceder a futuro si abandonamos ahora en lugar de mantener la calma y sobre todo si jugamos a la compraventa en correlación directa con las alarmas de riesgo o la supuesta vuelta a la tranquilidad respectivamente.     

Todos nos volvemos arriesgados cuando los mercados suben y conservadores cuando bajan pero tenemos que equilibrar nuestros impulsos porque acertar con el momento exacto para entrar o salir de un mercado es muy complicado incluso para los grandes inversores. Warren Buffet siempre aconsejó al pequeño inversor “dejar de intentar predecir la dirección del mercado o la economía y el efecto de los tipos de interés o las elecciones”, según está demostrado, cuando menos como mejor opción estadística, la clave para una inversión reside en definir correctamente desde el inicio los objetivos, el perfil de riesgo, los plazos, y una estrategia y distribución de cartera adecuados y si el mercado cae ante uno de los retos geopolíticos que se dibujan en el horizonte, tampoco nos ceguemos con la oportunidad clara que podamos ver en los valores más castigados a través de la táctica de ir comprando más y más un activo que no deja de caer. 

Desconfiemos de nuestras emociones y pongamos distancia con lo primero que nos pide el cuerpo para que el pánico o la avaricia no nos desvíen del plan trazado, además, tengamos en cuenta que por mucho que haya ruido de fondo, no hay que olvidar que las perspectivas de crecimiento a nivel mundial, de momento, siguen siendo buenas.