ENTREVISTA

Gerardo Aragonés:"La crisis nos ha reeducado a todos"

Gerardo Aragonés es gerente y socio de la firma Luis Aragonés, concesionario Renault y Dacia en Ourense. Después de años de crisis, el sector mira con más optimismo al futuro, con crecimientos sostenidos y sin tener que depender de las ayudas del Plan Pive

Gerardo Aragonés.
Gerardo Aragonés.
Gerardo Aragonés:"La crisis nos ha reeducado a todos"

Gerardo Aragonés es gerente y socio de la firma Luis Aragonés, concesionario Renault y Dacia en Ourense. Después de años de crisis, el sector mira con más optimismo al futuro, con crecimientos sostenidos y sin tener que depender de las ayudas del Plan Pive. Aragonés analiza también un entorno en el que las apuestas por los nuevos motores son una constante. De momento, el mercado es lento, pero va hacia medios alternativos. En la actualidad, la gasolina toma fuerza.

En cuanto a matriculación de vehículos, ¿qué conclusiones se pueden extraer del primer trimestre de este año?   

Es un primer trimestre que siempre nos suele coger un poco a contrapié, pero las expectativas del año son buenas, en torno a un crecimiento del 6 y el 8%. En Ourense el mercado en el primer trimestre crece un 4%, aunque vayamos un poco por debajo de la media. Galicia y España están en torno al 10%. Generalmente se suele recuperar el mercado en torno al segundo cuatrimestre, que suele ser la época fuerte.  

Ese crecimiento se produce pese a que no hay Plan Pive. ¿Quién lo iba a decir, no?    

Sí, la verdad. De todas formas, seguimos esperando porque el Plan Pive es un acicate importante pero el Gobierno dice que los presupuestos no dan para mucho. Nosotros, como sector, creemos que tiene un retorno inmediato para las arcas del Estado porque genera IVA, incentiva el consumo y estimula la industria. En definitiva, hace girar la rueda de otra forma, pero hemos decidido suplantarlo con buenas ofertas y con un llamamiento al mercado de forma muy atractiva, de ahí que sigamos manteniendo la línea de crecimiento, que es lo importante.  

Pero supongo que será importante que los concesionarios sean ya autosuficientes, sin tener que depender de ayudas directas.   

Totalmente, sobre todo después de años muy duros, años que por suerte quedan olvidados. Todos lo hemos pasado mal y eso nos ha ayudado a trabajar el mercado de otra forma, mirando el ahorro y la eficiencia en la gestión. Nos ha reeducado a todos, pero como cualquier negocio que pasa una crisis, renace con otra forma de trabajar. El nuestro es un mercado latente que siempre tiene que estar innovando, sobre todo el fabricante, poniendo nuevos servicios y equipamientos en el mercado. La idea ha sido dar más por menos. Hoy los equipamientos de los coches que antes llamábamos de nivel bajo ya son impresionantes. En fin, ha sido la exigencia del mercado la que nos ha llevado a ese cambio.  

¿Y cómo seguirá este ejercicio?  

La previsión es de crecer en torno a un 8% en relación al año pasado, que ya había sido bueno. El pasado ejercicio ya se matricularon más de 1,4 millones de vehículos cuando en plena crisis se vendían 750.000, por lo tanto el mercado se ha duplicado. Son números que ya nos permiten seguir apostando por el mercado y mantener nuestras estructuras como empresas.   

¿Qué compra hoy el cliente? ¿Estética? ¿Tecnología? ¿Precio?  

La primera foto es la estética. Si te entra un producto por los ojos empiezas a ver todo lo demás. Sin embargo, no es lo que más prima porque hoy impera la funcionaldad. En la mayoría de los casos el comprador tiene claro que debe cubrir sus necesidades y el precio sería ya una tercera o cuarta prioridad. Equipamiento y calidad de servicio son también opciones a tener en cuenta.   

¿Y la tecnología, el coche conectado o incluso el coche autónomo?    

Tecnológicamente el coche autónomo es posible, aunque hemos tenido alguna noticia desgraciada en ese sentido. Es un camino todavía muy largo, con vacíos legales por cubrir. De todos modos, tenemos que mirar a largo plazo, es posible que sea una realidad a diez o veinte años. Le pasa como al vehículo eléctrico, en el que están trabajando todos los fabricantes, pero va a un paso lento porque tiene sus limitaciones, Todavía tiene una autonomía limitada y no cubre todas las necesidades del mercado porque están por desarrollar los sistemas de carga. Estamos hablando por lo tanto que el vehículo eléctrico podría suponer el 8% del mercado en diez años.   

¿Habrá por lo tanto gasolina y gasóleo para mucho tiempo?    

Gasolina, gasóleo y gas, pero también combinado con el coche híbrido. En cuanto al diesel, yo creo que los intereses van hacer que perdure. También es cierto que la reglamentación anticontaminación le va a castigar ya no solo por el incremento del coste del carburante en si mismo o por los impuestos que se le puedan imponer. Incluso hay que estar atentos a medidas que puedan tomar los ayuntamientos a la hora de limitar la circulación. 

Pero el mercado es lento y estos cambios llevarán su tiempo.    

Claro, como ha sido lento pero decidido el paso a favor de la tecnología que han dado algunos motores. Hoy el vehículo diesel da algunas prestaciones equiparables a los de gasolina y en algún caso, mejores. Lo que sí es cierto es que las normas anticontaminación van a ser mucho más rígidas. También es fundamental la mentalización del mercado. Por ejemplo, en Galicia, de cada cien vehículos vendidos, setenta eran diesel y treinta gasolina y hoy estamos prácticamente al 50%. 

En cuanto a la empresa, hacia dónde quiere Luis Aragonés seguir orientando sus actividades?   

Nuestras actividades están muy claras desde el principio, seguir en el sector del automóvil. La empresa ya tiene a la tercera generación en el negocio, hemos cumplido 74 años y apostamos por otros tantos. Este es nuestro sector, en el que hemos nacido y en el que nos queremos seguir desarrollando. 

En alguna ocasión han pensado en ampliar las marcas, además de Renault y Dacia?    

Sí, en algún momento hemos tenido opciones, como ha sido el caso de Nissan, que la hemos representado en Ourense. Hicimos una nave, adecuamos las instalaciones y estuvimos con la marca cuatro años, lo que pasa es que vino la crisis, con una fuerte retracción del mercado y el volumen que generaba no era suficiente para mantener la estructura. Entonces cedimos la actividad y alquilamos las instalaciones pero no descartamos optar a otras marcas.