ENTREVISTA

Gómez Muñiz: Ya no queda vivienda nueva a la venta"

Luis Gómez Muñiz es desde hace unos quince años el gerente de Aracil Inmbiliaria, una de las referencias del sector en Ourense.

 

Luis Gómez Muñiz, de Aracil.
Luis Gómez Muñiz, de Aracil.
Gómez Muñiz: Ya no queda vivienda nueva a la venta"

Luis Gómez Muñiz es desde hace unos quince años el gerente de Aracil Inmbiliaria, una de las referencias del sector en Ourense. Conocedor del mercado analiza las claves del momento para observar que ya casi no queda obra nueva en la ciudad, lo que lastra del desarrollo de la ciudad misma. El sector se encamina hacia una recuperación de sus constantes, aunque muchos matices. Eso sí, queda atrás la locura de la especulación que provocó la crisis del 2007.

¿De qué nos tenemos que sentir responsables en aquella crisis?  

Sobre todo de creer que la vivienda propia era algo con lo que podíamos comercializar. La vivienda no debe utilizarse para especular como se hizo, en algún caso de forma exagerada. En zonas como Ourense se detectó de menor forma que en otras poblaciones, pero también se detectó. Creo que eso ya lo hemos entendido todos, nos ha costado mucho ver que eso no podía seguir así porque está claro que la vivienda debe cubrir una necesidad y punto. 

¿Compramos ahora de diferente manera?  

Sí, y si nos ceñimos a nuestro mercado local se ve que hay una compra de pura necesidad. No tenemos un mercado atractivo que nos estimule un cambio buscando la mejoría. Ourense es una ciudad donde es difícil que la gente encuentre lo que quiere porque yo creo que vivimos más donde podemos que donde queremos. 

¿Por qué pasa eso?  

Básicamente porque ya no tenemos vivienda. En los últimos cinco o seis años podemos contar con los dedos de una mano las grúas que hay en Ourense. Eso supone que haya pisos en el centro de la ciudad que solo sean accesibles para una minoría. Las grúas han desaparecido y si me preguntas qué vivienda nueva existe te diré que todavía hay restos de lo que estaba en promoción al final de la crisis. Por lo tanto lo que se está vendiendo es producto bancario, que realmente queda muy poco, y poco más. Estamos viviendo un momento muy particular de Ourense en el que aunque demográficamente no crecemos, va haber un desajuste a corto plazo muy importante porque no hay viviendas que vender. Solo se vende vivienda usada, aunque es cierto que hace cinco o seis meses llevamos oyendo hablar de solares, de dinamización de zonas que estaban paradas, hasta dentro de tres años no vamos a tener vivienda nueva en venta. 

¿Eso es culpa de que esta ciudad no tiene plan de urbanismo o hay otras razones?  

Es una cuestión de nuestra propia cultura porque somos muy miedosos y hasta ahora no hemos entendido que la vivienda vuelve a ser la única alternativa que elimina cierta incertidumbre respecto a qué hacer con nuestro ahorro. Hay mucha liquidez porque el miedo genera ahorro. Además, por no tener plan de urbanismo limitamos una de las pocas fuentes de riqueza que tiene esta ciudad, que es la construcción. Estamos abocados a tener por delante tres o cuatro años muy especiales porque aunque no crezcamos en población va ser muy difícil para encontrar pisos. En estos momentos, si hubiese plan aprobado, deberíamos tener grúas y obras en marcha. No somos Madrid o Barcelona, pero si se genera un clima de confianza para la inversión aquí también tenemos ahorro, queremos aplicarlo pero no hay mercado para comprar. 

¿Está viniendo el ahorro para comprar y poner en el mercado de alquiler? 

Claramente. Por primera vez reconozco la inversión en vivienda como alternativa a la inversión en local de negocio, que siempre tuvo inversor, independientemente de si ponía o no negocio, pero en vivienda no lo veíamos porque había un desajuste entre lo que pagabas por la vivienda y la rentabilidad que te daba. Los precios de los pisos han bajado mucho y el alquiler ha subido y lo seguirá haciendo, aunque lentamente. Cuando escucho las tasas de rentabilidad bruta que dan algunas tasadoras me cuesta creerlas porque no las veo en el día a día pero para que la vivienda se convierta en algo interesante para defender el valor de tu patrimonio no hace falta tener tasas del seis, todo lo que venga más allá del cuatro es más que suficiente y eso en Ourense no se ha visto nunca. 

¿Hay mucha gente en Ourense que no necesita endeudarse para comprar un piso?  

Sí y eso es fruto de estos años de miedo. Se sigue viendo financiación hipotecaria, los bancos están abriendo la mano, pero la liquidez en la compra de vivienda es algo usual, sobre todo en pisos pequeños, que no suelen necesitar financiación. Cuando se produce eso suele ser un inversor en rentabilidad. 

¿Cómo ve la vivienda unifamiliar fuera de la ciudad?  

Ahí hay una perspectiva demográfica clara, de recesión clara y cuesta mucho vender fuera de la ciudad porque vivir fuera es más caro y tiene menos prestaciones. Recuperar el rural es una tarea muy dura y a veces hay que plantearse si merece la pena el esfuerzo. Es difícil vender porque el mercado es muy definido y en este momento nada sobra y estamos en plena curva positiva y puede que en un año mejore la situación pero hoy vender fuera de la ciudad no es fácil. 

Como reflexión general, ¿se vende poco pero cada vez más?  

Así es. Yo creo que todos funcionamos por comparación y la confianza que transmite la situación general aquí llega también, lenta pero llega. Creo que nos queda mucho recorrido porque estamos lejos del resto de capitales gallegas y del resto de España. Tenemos poco producto y no es fácil que alguien que tenga necesidades de vivienda encuentre en Ourense hoy algo que le estimule para comprar. Ese estímulo suele venir por la vivienda nueva, actualizada, atractiva y eso no existe hoy en Ourense. 

¿Habrá burbuja del alquiler?  

Hay recuperación de precios pero estamos muy lejos de ver una burbuja. Todo va acorde a la economía en general, a ver si los salarios se recuperan y si eso va en esa dirección no debería haber burbuja. Los precios del alquiler están subiendo pero tímidamente porque en cuanto te pasas un poco te encuentras con la realidad de los salarios de aquí, de lo que las familias pueden pagar. 

¿Iremos a más alquileres, como en otros países?  

Cuando la Administración pretendía ese cambio tenía mis dudas,  pero irá al alza el mercado del alquiler. Es un cambio cultural sobre el sentido de la propiedad.