ENTREVISTA

Jaume Roura: "La crisis ha quedado aparcada"

Está vinculado a la automoción desde 1969, año en el que crea el Grup Lesseps, dedicado a la distribución de automóviles, especialmente de la marca Seat

Jaume Roura, Presidente de Franconauto, patronal de concesionarios.
Jaume Roura, Presidente de Franconauto, patronal de concesionarios.
Jaume Roura: "La crisis ha quedado aparcada"

¿Ha pasado la crisis para los concesionarios de coches? 
A tenor de los resultados del año, podemos decir que sí, que podemos dar por cerrada la crisis, pero que todavía queda mucho por hacer. El incremento en las matriculaciones, que ya dura cuatro años, no se está traduciendo en una mejora de la rentabilidad de los concesionarios. El año pasado cerró con una rentabilidad media del 1,5% sobre facturación. Es difícil justificar los riesgos que asumimos y las estructuras que soportamos si nuestra rentabilidad no se acerca al 3%. 

¿Qué ha cambiado con la crisis en el sector de los concesionarios?
Los concesionarios hemos tenido que hacer un enorme esfuerzo de reducción de costes, lo que nos llevó a destruir también empleo. Afortunadamente, ya llevamos dos años creando empleo de nuevo. Por otro lado, hemos tenido que prestar mucha atención a otras áreas de nuestros negocios, como el vehículo usado y la posventa. Otro de los cambios ha sido el cliente, que ya no es el mismo que el que entraba en nuestras exposiciones al principio de la crisis; se puede decir que ahora es más racional y, sobre todo, más experto. 

¿Qué balance hace del año 2016?
Haciendo balance de 2016, desde Faconauto se valora en positivo. Se puede decir que ha sido el año de la estabilización de los concesionarios. Me atrevo a afirmar que la crisis ha quedado aparcada, pero aparcada no quiere decir que esté definitivamente enterrada. Se ha crecido lo que se ha podido, teniendo en cuenta que en el último tramo del año no hemos tenido PIVE; de haberse mantenido hasta final de año, lo más probable es que hubiéramos estado más cerca de matricular 1,2 millones de unidades. Pero en líneas generales se puede hablar de un buen año.

¿Y qué perspectivas tiene el sector para 2017?
Se puede decir que hemos alcanzado ya la “velocidad de crucero” en cuanto a matriculaciones se refiere y respecto a una economía como la española. Por ello, solo esperamos ya un crecimiento del 5% en las ventas, es decir, 1,2 millones de unidades. Ahora bien, como he dicho antes, es necesario hacer lo posible para impulsar la rentabilidad y seguimos teniendo un problema con la posventa. La competencia y los talleres ilegales están perjudicando la posventa marquista. Además, el producto ha mejorado, y los coches pasan cada vez menos por el taller. Sin embargo, nuestros talleres están estructurados para un número de entradas diarias, que no estamos consiguiendo.

¿Es urgente un nuevo PIVE?
Es urgente un plan intensivo de renovación del parque capaz de producir una retirada intensiva de los coches más viejos. Este debe ser uno de los grandes objetivos del sector de cara al año entrante y en eso está trabajando ya el sector. Esperamos que el Gobierno sea sensible, como hasta ahora, a este problema, con tantas implicaciones en seguridad vial y en medio ambiente. 

¿Cómo ve la demanda de coches eléctricos?
El año pasado sólo supusieron el 0,2 de todas las matriculaciones que se efectuaron en el país, lo que nos deja lejos de las cifras que se ven en otros mercados de referencia en Europa, donde ya alcanzan el 1%. En cualquier caso, estamos ante el futuro; los fabricantes están haciendo un enorme esfuerzo para el desarrollo de eléctricos con más autonomía, y es sólo cuestión de tiempo que se popularicen. En esto, también es clave un mayor esfuerzo por parte de las Administraciones Públicas, en forma de incentivos para su adquisición, así como que haya cada vez más puntos de recarga. 

¿A qué retos se enfrenta el sector?
Estamos ante un momento clave, y tenemos ante nosotros, probablemente, un cambio de modelo en la distribución de vehículos. Ahora bien, hay que aclarar que, en los próximos años, será dominante la participación de los concesionarios, que sufrirán una evolución, pero no una revolución. En este sentido, los verdaderos desafíos de la concesión serán tener una relación óptima con el cliente, innovar para tener un retorno mayor, aprovechar al máximo las nuevas tecnologías y hacer todo lo necesario para que el negocio sea rentable”.