ENTREVISTA

Manuel Vázquez: "Queremos plantar en dos o tres años medio millón de metros cuadrados de viñedo"

Manuel Vázquez es propietario y gerente del Grupo Bodegas Gallegas, presentes en tres denominaciones de origen gallegas

Manuel Vázquez, propietario y gerente de Bodegas Gallegas.
Manuel Vázquez, propietario y gerente de Bodegas Gallegas.
Manuel Vázquez: "Queremos plantar en dos o tres años medio millón de metros cuadrados de viñedo"

Manuel Vázquez es propietario y gerente del Grupo Bodegas Gallegas, presentes en tres denominaciones de origen gallegas. Componen el grupo Bodegas Milenium, Alanís (DO Ribeiro), Rectoral de Amandi (DO Ribeira Sacra) o Rectoral do Umia (DO Rías Baixas). La exportación es en estos momentos una apuesta sólida, con el 30% de las ventas en el exterior. A futuro, llegar al 50% y comprar medio millón de metros cuadrados en las tres denominaciones de origen para ampliar los viñedos.

¿Dónde está la clave del crecimiento tan importante de las exportaciones? 

Llevamos muchos años volcados en las exportaciones, hemos hecho inversiones y hemos cambiado la filosofía de la empresa para ir en esa dirección. Nuestras bodegas están certificadas en normas de política y seguridad alimentaria, publicadas por cadenas alimentarias tanto del Reino Unido como de Alemania y eso a nivel internacional da una garantía de cómo se trabaja en la bodega. Siempre hemos creído que el mercado internacional tiene más potencial de crecimiento que el interior. Ese ha sido nuestro esfuerzo y nos está dando buenos resultados. Desde luego, no es algo que se improvise de un día para otro. 

En las actividades del grupo, ¿qué porcentaje está destinado al mercado exterior? 

Un tercio, pero aspiramos a que en dos o tres años podamos tener un 50% en exportación. 

¿Qué sentido tiene la exportación en su empresa? ¿Se fomenta por una apuesta por el crecimiento o porque el vino es un producto multicultural? 

Se constata una disminución del consumo de vino en España y hay un crecimiento a nivel internacional, eso es lo que nos anima. Es un crecimiento natural, se trata de aprovechar un mercado que no se aprovechaba porque antes se consumía todo el vino en el mercado local. Ahora, cuando ves la perspectiva a lo largo de los años, te das cuenta que exportar es una gran ventaja. 

¿Cómo se gana la confianza del mercado internacional, por otra parte tan variado? 

Las relaciones que son sólidas tienen procesos lentos y la confianza se gana con tiempo y constancia. Sigues yendo a los mismos certámenes año tras año, los vinos se presentan a concursos y siguen ganando premios todos los años y cuando ven que tienes una línea de trabajo seria y constante van surgiendo oportunidades y nuestro deber es aprovecharlas. A veces las oportunidades no surgen en el primer año ni en el siguiente, pero si tienes un producto que funciona y eres serio a la larga salen las cosas. 

¿Qué países son más receptivos a sus vinos y cuáles menos? 

Las zonas más receptivas están en Europa y en Asia. En Sudamérica tenemos menos presencia porque existe mucha competencia entre los países de la zona, pero en los mercados europeos y asiáticos nuestra presencia es muy importante. En África estamos también presente, pero no es tan importante. 

¿Hay que hacer vinos personalizados para cada mercado? 

Hacemos vinos personalizados para el cliente. A veces crees que el vino que ofreces podría tener otras características, pero es el gusto que tienen y a él nos debemos. Por ejemplo, a los chinos les gustan unos vinos excesivamente dulces, a los rusos el etiquetado tiene que ser muy recargado, etcétera. Tienes que darle lo que el cliente quiera. 

¿Tienen un plan estratégico de exportación? ¿Qué objetivo marca para el futuro? 

Queremos situar el 50% de nuestras ventas fuera de España y queremos continuar con el favor de los clientes porque es fundamental. En ese sentido tenemos una recurrencia de los clientes que es muy alta. Ese es un objetivo, un deseo, pero un deseo factible. Se ha ido cumpliendo ya los objetivos que nos hemos ido programando y los hemos ido adaptando a cada momento. Hace diez años que empezamos a exportar en serio, le hemos dedicado muchos esfuerzos y ha dado resultados. 

"Estamos invirtiendo, no comprando empresas"

¿Está yendo el grupo de compras? 

Estamos haciendo inversiones, pero no comprando empresas. Nuestras inversiones van para asentar el grupo. Estamos buscando posibles plantaciones de viñedo porque una de las cosas que necesitamos es crecer en producción y para eso necesitamos uvas y a lo mejor a un ritmo más importante del que nos dan suministrado nuestros proveedores. Queremos plantar en dos o tres años medio millón de metros cuadrados de viñedo en Rías Baixas, Ribeiro y Ribeira Sacra, pero es un proyecto complicado que requiere encontrar los terrenos, que sea acogido con ganas e ilusión en las zonas a las que vamos y que todo el mundo colabore porque por desgracia es difícil llevarlo a cabo por el minifundio que hay. Hemos tenido que descartar operaciones porque hay gente que no quiere vender o no se conoce el propietario del terreno. De todas formas, es un proyecto ilusionante, luego veremos si saldrá o no saldrá. 

¿No es contradictorio que haya miles de parcelas abandonadas y cuando hay un proyecto para producir aparecen decenas de problemas? 

Sí, pero está dentro de nuestra idiosincrasia del gallego. Hay propiedades o incluso montes perdidos que muchos propietarios ya no saben que existen pero luego aparecen los problemas. En nuestra historia hubo incluso muertes por mover un marco de una finca. Es un poco complicado porque a veces ni hacemos ni dejamos hacer; no sabemos que somos propietarios y luego no queremos vender. 

Decía antes que no quieren comprar empresas. ¿Por qué? 

Siempre estamos abiertos a oportunidades, pero lo que queremos hacer es consolidar nuestro proyecto y las líneas en las que estamos trabajando en la actualidad. Nuestras empresas están creciendo y queremos concentrarnos ahí porque el que mucho abarca poco aprieta, como dice el refrán. 

¿Su apuesta es por el gran consumo o por producciones pequeñas y más personales? 

Buscamos una linea de producto de gran consumo pero siempre con calidad, sino no tendríamos premios internacionales y el reconocimiento del mercado. Intentamos hacer un producto de calidad con una buena relación al precio. 

Están presentes en tres denominaciones de origen de Galicia. ¿Y en las otras dos cuándo estarán? 

Cuando las cosas estén estabilizadas podremos pensar en eso porque hay proyectos estratégicos a corto plazo, pero tenemos que agotar los plazos, acometer unas actuaciones antes de pensar en otras. Queremos centrarnos en consolidar nuestras empresas. 

¿Ha pensado en diversificar las líneas de negocio? 

Seguimos con el agua mineral, seguimos con productos de alimentación y en esa línea vamos a continuar. Son actividades que conocemos y son a las que nos vamos a seguir dedicando. Hemos analizado algunos otros productos pero se han descartado. Habíamos hecho proyectos para lanzar un espumoso en Rías Baixas pero ha quedado pospuesto porque no hemos visto que hubiese una recepción en el mercado que justificase esa apuesta. A veces los productos fracasan porque salen antes de tiempo. Nosotros fuimos pioneros en sacar un espumoso en Galicia y ese producto era de calidad pero no salió adelante porque quizá nació 25 o 30 años antes de lo que debía. En el futuro, los proyectos que salgan serán proyectos bien pensados, con prudencia. 

Como empresario, ¿qué opina del vino gallego en su conjunto, más allá de sus marcas? 

La gente tiene en alta consideración los vinos gallegos y además destacan que han tenido una evolución muy buena en los últimos años. Se ha cambiado el concepto de elaboración del vino de hace 30 años, descontrolado y peleón. Ahora la apuesta es por la calidad y el consumidor lo reconoce, aunque a veces es darnos a conocer. A nivel internacional es muy difícil explicar la zona de la que procedes porque todas las zonas le suenan en algunos países pero apenas las distinguen. Eso sí, cuando vienen y ven la forma de trabajar, el proceso de producción les ayuda a entender el producto y eso ayuda a vender. 

¿Hay minifundismo empresarial en el sector?

Sí, por desgracia. No tiene dimensión suficiente para poder afrontar inversiones importantes o esfuerzos para dar el salto y crecer de forma sostenida. Recuerdo una vez en la que un empresario danés que llegó a una bodega para comprar. Le gustó el vino y preguntó al productor qué precio le daba para comprar un camión trailer  y el productor le dijo que no tenía esa cantidad, que elaboraba cinco mil botellas y que si quería le podía vender mil botellas. Por desgracia, hay muchas bodegas pero solo un 15%  o un 20% de ellas tienen una dimensión suficiente para estar en mercados grandes. 

Creo que volverá la gente a producir la tierra a medio plazo pero no habrá relevo generacional suficiente”


¿Volverá la gente joven a producir y trabajar la viña? 

Creo que volverá pero a medio plazo sí habrá menos gente joven que abandonos de gente mayor. No habrá relevo generacional suficiente. Por eso tomamos la decisión de realizar las inversiones por nosotros mismos, aunque nos sería más factible que eso lo hiciesen los socios locales, los propietarios de los viñedos. No vemos que vaya a más la incorporación a la actividad y a la producción. Si quieren realizar inversiones, nosotros garantizamos la compra de la uva para que ellos tengan garantías pero por desgracia no hay relevo generacional al ritmo al que debiera.