ÁGORA ECONÓMICA

Política e igualdad: el binomio de mujer y ciencia

Mujer, política e igualdad: de las palabras a los hechos, este es el título del reciente libro coordinado por el profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Vigo, D. José Agustín González-Ares, que recoge los trabajos presentados en las XII Jornadas Sociedad y Derecho, organizadas, desde hace más de quince años por el profesor González-Ares en el campus de Ourense

 

Política e igualdad: el binomio de mujer y ciencia

Esta última monografía cuenta con la colaboración de más de veinte investigadores de múltiples áreas de conocimiento, como el derecho, la sociología, la psicología, la pedagogía y la economía.

BINOMIO MUJER Y CIENCIA
Precisamente uno de los capítulos se centra en los retos y oportunidades del binomio mujer y ciencia, en el que tuve la oportunidad de colaborar en esta obra colectiva. El objetivo era señalar la situación en España de las mujeres en el campo científico-tecnológico, indicando los principales retos y oportunidades.
Las cifras del Ministerio de Educación y Ciencia sobre la participación de las mujeres en las titulaciones científicas y tecnológicas no han mejorado en los últimos años, al experimentar cierto estancamiento. El cuidado de la familia, a pesar de los avances conseguidos, sigue siendo una tarea eminentemente feminizada. Y esto condiciona notablemente el desarrollo profesional del colectivo femenino, que además de tener que descontar laboralmente todo lo que puede suponer la maternidad, debe sumar los cuidados familiares como una cuestión añadida a la carga de trabajo que realiza después de su jornada laboral.

Desgraciadamente todavía están presentes muchos estereotipos en el mercado laboral y educativo, que pueden lastrar las oportunidades laborales de las mujeres.

Así, en la encuesta elaborada en 2015 por la Fundación L´Oreal en cinco países europeos, entre ellos en España, el 67% de los entrevistados señalaban que, a su juicio, las mujeres no tienen la capacidad para ser científicas de alto nivel, y que solo el 41% de las personas entrevistadas imaginaban una mujer cuando pensaban en un científico. Es más, siguiendo con el mismo estudio parece, a tenor de los datos, que un parte importante de la población europea piensa que las mujeres tienen menos interés por la ciencia que los varones y que les falta capacidad analítica y espíritu crítico. A tenor de estos resultados, la sociedad europea tiene todavía que enfrentarse a un importante reto para eliminar esta serie de estereotipos y prejuicios infundados, si realmente se quiere apostar por una mayor participación de las mujeres en el campo científico y tecnológico. Y esto debe hacerse desde una edad temprana, por ejemplo, enseñando a nuestros pequeños estudiantes que el hecho de ser hombre o mujer no tiene porqué influir en las posibilidades de dedicarse al mundo científico o tecnológico.

Algunas universidades llevan años apostando por iniciativas tendentes a informar de las importantes salidas profesionales y altas tasas de ocupación de las profesiones que se pueden desarrollar con una titulación superior de naturaleza científica o tecnológica. En concreto las cuatro universidades politécnicas públicas españolas vienen realizando campañas de captación para fomentar las vocaciones tecnológicas. Esto debiera ser un ejemplo para mejorar los indicadores de presencia femenina en las ingenierías, puesto que solo el 26% de los estudiantes que realizan estos grados son mujeres, un porcentaje que supone la mitad del alumnado que realiza un grado de Economía, Administración y Dirección de Empresas o Derecho.  

LA CRISIS COMO ARGUMENTARIO
Resulta cuanto menos curioso que España ha sido unos de los países europeos que más profusamente ha legislado en materia de igualdad, pero muchas veces este interés normativo ha quedado relegado a poco más que una mera declaración de intenciones. Es más, la crisis económica ha supuesto un varapalo terrible a las políticas de igualdad en nuestro país, puesto que estas han pasado a un segundo o incluso a un tercer plano, debido a la delicada situación económica que hemos tenido que pasar. Los recortes públicos en los programas de igualdad de género en España han sido muy importantes, tanto que la propia Comisión Europea ha señalado que pueden provocar un retroceso en los pequeños éxitos conseguidos. Si realmente se están consiguiendo avances en la situación económica, esta situación debería trasladarse también a la consecución de mejoras en el campo científico y tecnológico para las mujeres. 

En España ha disminuido el número de investigadores, tal y como señala el Informe del Observatorio de Investigación e Innovación de la Comisión Europea para 2016. Las cifras ponen en evidencia que hemos pasado de los 134.653 investigadores en 2010 a 122.437 en 2015, una caída superior al 9% durante estos años, hasta llegar al mismo nivel que en 2007. Por lo tanto, nuestro stock de científicos y científicas en 2015 es el mismo que antes del comienzo de la crisis económica. Un mal indicador para mejorar nuestra economía y conseguir un crecimiento sostenible y productivo. 

España ocupa el puesto 18 dentro de la UE28 en este ranking de número de científicos. El porcentaje de mujeres científicas en 2015 es del 39%, el mismo que había en 2009, a partir del Informe Científicas en cifras 2015, aun así este porcentaje es superior a la media de la UE28, que es del 33%. 

Sin duda, los ajustes presupuestario en I+D+i están pasando factura. Nuestro país está invirtiendo en I+D un 10% menos que antes de la crisis, cuando la UE en su conjunto lo hace un 25% más. Paralelamente, el ratio de investigadores por cada 1.000 trabajadores en España fue del 6,8 en 2016, más de un punto porcentual por debajo de la media europea. 

Según el Instituto de Estadística de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el gasto el I+D en España pasó del 1,35% del PIB en 2010 al 1,22% en 2015. Los datos para la OCDE fueron del 2,36% y del 2,54%, respectivamente y para la UE28 del 1,92% y del 2,04%. Un país que no invierta en I+D se condenará a ser un mero suministrador de servicios y no aportará el valor añadido necesario para salir adecuadamente de la crisis económica.

En resumen, hay un largo camino por recorrer para mejorar nuestra capacidad científica y tecnológica en general y, de las mujeres, en particular.  Como muy acertadamente señala el libro coordinado por el profesor González-Ares es vital pasar de las palabras a los hechos.