ÁGORA ECONÓMICA

Resultados del informe PISA: tras dos décadas, sigue lloviendo sobre mojado

España ha mejorado en las pruebas PISA, pero a un ritmo muy lento, lo que exige una revisión de las políticas públicas

Resultados del informe PISA: tras dos décadas, sigue lloviendo sobre mojado

Se ha cumplido casi dos décadas desde que España participó en su primera evaluación PISA. Durante estos años hemos vivido cuatro reformas educativas que pueden haber afectado a los resultados de las evaluaciones a nuestros estudiantes de 15 años en las competencias lectora, matemática y científica.

En el artículo se resumen las evidencias para seis cuestiones claves que inciden sobre los resultados obtenidos por España: origen socioeconómico y cultural de los estudiantes; influencia de los repetidores, absentismo escolar y segregación por itinerarios; autonomía de los centros; diversidad del alumnado; equidad y, finalmente, diferencias regionales. 


Divergencias y equidad


Se suele señalar que el nivel socioeducativo de los estudiantes, la relación entre profesores y alumnos y la disponibilidad de recursos educativos en la escuela y la familia son responsables del rendimiento escolar de los alumnos.A tenor de los datos se comprueban importantes diferencias entre los rendimientos que obtienen los alumnos de los centros privados frente a los públicos. Sin embargo, estas diferencias a favor de los centros privados desaparecerían si se eliminasen los efectos del índice socioeconómico y cultural.Además, habría que tener en cuenta los importantes recortes públicos en educación desde 2009, que han afectado a la capacidad económica de los centros.Una razón más para invertir en centros educativos sostenidos con fondos públicos.    

Por otra parte, aquellos países que ocupan las primeras posiciones en los PISA evitan el modelo diferenciador de itinerarios o, si lo aplican, no suele ser irreversible. Además, las actuaciones basadas en la agrupación de los estudiantes en función de su potencial académica, además de suponer un elevado coste para el sistema educativo, no se traducen en un mejor resultado académico; es más pueden acentuar las desigualdades económicas. Finalmente, los alumnos con absentismo escolar no justificado obtienen un peor resultado que aquellos que acuden regularmente a las clases.

Los centros con una menor autonomía obtienen peores resultados que aquellos con mayor capacidad para tomar decisiones. Esto es especialmente importante para el caso español, con un bajo grado de autonomía.

En relación a la diversidad del alumnado, los alumnos extranjeros obtienen una puntuación en ciencias y comprensión lectora 55 puntos inferior a la de los estudiantes nativos.

Desde el PISA 2003 se viene señalando que España tiene uno de los sistemas educativos con mayor equidad. Este resultado puede deberse a la tradición integradora del sistema educativo español y a las menores desigualdades sociales respecto a los países que participan en la evaluación. 

En relación a las diferencias regionales hay CCAA que se encuentran en los primeros puestos y otras que vienen ocupando las últimas posiciones en las pruebas PISA. Dentro del primer grupo estarían, entre otras, Navarra, Castilla y León, Madrid y la Rioja. Como ejemplo del segundo se podría señalar a Andalucía, Extremadura y Canarias. Además, estas divergencias parecen perpetuarse con el paso del tiempo. Algo mal tenemos que estar haciendo.


Desarrollo de competencias


A partir de los resultados obtenidos se señalan una serie de recomendaciones para un mejor desarrollo de competencias en educación obligatoria.

Primero. Uno de los factores más determinantes en las diferencias de los resultados del PISA se debe a la titularidad pública o privada del centro, cuestión que incide en su financiación. Sería recomendable mejorar las dotaciones económicas de los centros públicos. 

Segundo. El establecimiento de compartimentos estancos en el sistema educativo se traduce en peores resultados en las pruebas PISA. Para ello es imprescindible retrasar las decisiones sobre itinerarios y favorecer la transversalidad de la formación y, paralelamente, potenciar los programas educativos compensatorios.

Tercero. El elevado fracaso escolar en España sigue perjudicando la obtención de buenos resultados en el PISA. Hay que aplicar estrategias que detecten al alumnado en riesgo de fracaso escolar y establecer un tratamiento especial.

Cuarto. Es imprescindible una verdadera carrera docente para el profesorado. Los resultados del alumnado se ven claramente influenciados por la calidad y motivación de sus maestros.  

Quinto. Las diferencias regionales en los resultados del Informe PISA en vez de corregirse, se reproducen, por lo que se deberían aplicar medidas para corregir esta endémica situación.

Sexto. Es necesario un cambio en el sistema de aprendizaje. Nuestro modelo pivota excesivamente en la reproducción de conocimientos.

Finalmente, y a modo de resumen, se constata como España ha mejorado algo sus resultados en las pruebas PISA, pero a un ritmo muy lento, lo que exige una revisión, en profundidad, de las políticas públicas. El problema es que se habla mucho de la necesidad de hacerlo, pero no se toman las medidas adecuadas. Como señala el sabio refranero español “Obras son amores y no buenas razones”.