AUTÓNOMOS

El ritmo de emprender baja su intensidad: otro efecto de la recuperación económica

3,2 millones de autónomos apenas pueden tomar bajas laborales, por el coste nacional de las mismas

El ritmo de emprender baja su intensidad: otro efecto de la recuperación económica

El reciente informe GEM habla de una caída del interés por emprender en Galicia. Para quien no lo conozca, GEM es el acrónimo del proyecto Global Entrepreneurship Monitor (GEM), iniciado el año 1998 por el Babson College y la London Business School, y que tiene como fin analizar la actividad emprendedora, así como los factores que influyen en la creación de nuevas empresas. 

En España existen varios grupos que analizan los datos por comunidades autónomas  y, en el caso gallego, el grupo está liderado por la Universidad de Santiago de Compostela. El trabajo se presenta con carácter anual y en esta ocasión, dentro de sus conclusiones, se habla de la caída del indicador TEA (Total Early-stage Entrepreneurial Activity o actividad emprendedora total en las primeras etapas). El indicador TEA (Total Early-stage Entrepreneurial Activity o actividad emprendedora total en las primeras etapas) recoge el nivel de actividad emprendedora de iniciativas nacientes (de menos de tres meses) y nuevas (con una antigüedad de entre 3 meses y 3 años y medio de actividad) medido en relación con la población de 18 a 64 años.

Este indicador habla de una caída que situó para Galicia, en 2016, en 3,99 puntos, frente a los 5,51 de 2015. 

Este dato nos permite hablar de recuperación económica, ya que el emprendimiento por necesidad, aquel fruto de personas que consideran que el mercado laboral no cuenta con ofertas válidas para ellos, se reducen. 

O, dicho de otra manera, el emprendimiento por motivos de necesidad ante la falta de perspectivas laborales tiende a reducir su presencia. Y eso es debido a dos motivos: las cifras de creación de empleo y las de creación de empleo de los parados de larga duración (más de un año en las listas de paro) y de los mayores de 40, uno de los perfiles más afectados por la crisis y que ahora son el segmento donde más creación de empleo podemos encontrar.

Aprovechar oportunidades

Por tanto, emprender ya no es cosa de necesidad si no de oportunidad. El emprendedor actual cada vez más tiende a apostar por un nuevo proyecto empresarial porque ha detectado  una oportunidad de mercado, o de innovación y ese debe ser el motivo del verdadero emprendimiento. No me entiendan mal, respeto todos los motivos, pero si usted se va jugar el patrimonio personal, el prestigio, y su futuro profesional, mejor será  por oportunidad que por necesidad.

Ya que, además, ser emprendedor en este santo país sigue siendo una figura que no está lo suficientemente valorada. La situación ha mejorado porque políticos, medios de comunicación, fundaciones, o la sociedad en general, cada vez más valora la figura del nuevo emprendedor. Pero, fíjense, les llamamos emprendedores, fundadores de start up, o creadores de nuevas empresas, pero todavía no somos capaces de llamarles empresarios o  mucho menos autónomos.

El autónomo, ese “pobre autónomo”, que debe crear sus empresas y afrontar sus gastos y costes, y ser capaz de vender y construir una empresa, pero sin que la sociedad le considere un valor de especial interés para el futuro de un país. 

¿Que por qué lo digo? Se imaginan que ustedes tienen una empresa y yo les digo: usted debe pagar los costes sociales de sus empleados, su derecho a paro y su Seguridad Social para disponer de salud y de una jubilación digna (como debe ser), y además usted deberá afrontar los impuestos igual que el resto de las grandes empresas y los gastos económicos diarios. Ah!!! Y en caso de que le vaya mal usted deberá pagar sus deudas con el total de su patrimonio, sea fruto de los beneficios de la empresa o de su vida “pasada”. 

Y a cambio, ¿qué? Si le va bien con sus esfuerzos: riqueza, e incluso prestigio social (rara vez); pero si fracasa descubrirá una extraña realidad: el estigma nacional del fracaso.

El autónomo es un ciudadano de segunda. En primer lugar, el derecho al paro. En este caso en el año 2010 nació el derecho por cese de actividad, eso sí con límites, un año y un pago que no supera de media los 700 euros si se ha pagado anteriormente la oportuna recarga. La pensión es otro síntoma. En el año 2017 la pensión media de un autónomo es un 40% menor que la de un trabajador por cuenta ajena, y el calculo es que en 2025 no supere de media los 725 euros. Otro dato,  los autónomos de España son generadores del mismo empleo que el total del sector público español, pero solo son generadores de unas 76.000 bajas laborales en el año 2017. Dicho de otra manera: la Seguridad Social se queda unos 150 millones de euros netos aportados por estos en materia de contingencias. 

Ustedes ya me dirán quien se pone a emprender con este datos, ya te puede ir bien para que valga la pena apostar por este camino.