EL INVERSOR INTELIGENTE

Vaticinios a partir del tipo de interés

Un diferencial positivo provoca que las entidades bancarias puedan prestar dinero de manera rentable, y ello provoca un incentivo a la inyección de liquidez en la economía que permite a negocios realizar nuevas inversiones e incentiva el consumo de los particulares

Vaticinios a partir del tipo de interés

Uno de los mejores predictores de la posibilidad de recesión en la economía es el diferencial entre los tipos de interés a corto y largo plazo. Lo bancos piden dinero a corto plazo y lo prestan a largo plazo, por lo tanto en condiciones económicas normales, los tipos de interés a 10 años son superiores a los tipos a 2 años y esto hace que el diferencial sea considerado positivo. 

Un diferencial positivo provoca que las entidades bancarias puedan prestar dinero de manera rentable, y ello provoca un incentivo a la inyección de liquidez en la economía que permite a negocios realizar nuevas inversiones e incentiva el consumo de los particulares. 

Por lo tanto, una inversión de la curva de tipos de interés, es decir, unos tipos de interés a corto plazo mayores que a largo plazo provoca un desincentivo de los bancos a prestar dinero, reduciendo el crédito y estrangulando la capacidad de crecimiento de la economía, cuyas empresas requieren de un flujo constante de deuda, cuando crecen, aunque sólo sea para mantener su estructura de capital. 

Cuando se produce una inversión de la curva de tipos se restringirá el flujo de crédito para los deudores dispuestos a pagar un bajo tipo de interés al no ser este rentable, y el único modo de una entidad para ganar dinero es mediante el préstamo a clientes con elevado nivel de riesgo, a tipos de interés más elevados que el coste para el banco. Aquellos que entren en este juego, asumirán elevados riesgos que pueden ser beneficiosos a corto plazo pero que acabarán desencadenando una peligrosa situación global si la economía general provoca que esos clientes con elevada posibilidad de morosidad se conviertan en impagos, como ocurrió con las hipotecas subprime.

Por tanto, una reducción del diferencial e incluso una curva negativa es un factor a tener en cuenta a la hora de estimar la probabilidad o proximidad de una recesión, es decir, una contracción del producto interior bruto de una economía durante 2 trimestres consecutivos.
Previamente a las dos últimas crisis financieras del año 2001 y del año 2008, se produjeron durante los años previos periodos temporales en los cuales la curva se situó por debajo de cero, a los que siguieron las consecuencias por todos conocidos.

Basándonos en datos históricos, las recesiones se han producido siempre tras periodos de varios años de elevados diferenciales positivos que terminen con diferenciales por debajo del 1% e incluso por debajo de 0%. Por tanto, no parece probable, basándonos en este factor, una recesión en el medio plazo en nuestra economía, dado que no se dan ninguna de estos factores. 

Ello no implica que el mercado necesariamente sea inmune a una corrección, que puede ocurrir es cualquier momento y que a corto plazo no necesariamente ha de moverse de manera correlativa a la economía real.