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Escohotado: "La única verdad es empírica, no existe la revelada"

El pensador reflexionó en el Foro La Región, frente a un auditorio completamente lleno, sobre su historia del comunismo

Santiago Rodríguez y Juan José Feijóo observan a Antonio Escohotado en un instante del Foro La Región. (MARTIÑO PINAL)
Santiago Rodríguez y Juan José Feijóo observan a Antonio Escohotado en un instante del Foro La Región. (MARTIÑO PINAL)
Escohotado: "La única verdad es empírica, no existe la revelada"

Antonio Escohotado (Madrid, 1941) dejó este jueves sin palabras al abarrotado salón de conferencias de Afundación. Durante su intervención en el Foro La Región, de casi dos horas, compartió con el público parte de sus descubrimientos históricos, recordó frases, citas, libros, pensadores anteriores y posteriores, así como anécdotas personales. Con una muy pequeña chuleta -hecha en el hotel, "hace un rato"- como guión de su charla, Escohotado demostró su enorme capacidad intelectual.

"El sino del ser humano es fracasado si no es capaz de llegar al conocimiento", aseveró al poco de empezar. Escohotado defendió que solo "los que miran otros ombligos en vez del suyo" son capaces de ser felices, así como los que no dejan de buscar "otras formas" de ver la vida. "Nuestros grandes enemigos son aquellos que creen que cambiar de idea es un delito castigable", apuntó. Recordó así la apostasía en el Islam o el religionismo en China: "Yo me siento enormemente orgulloso de cambiar de ideas constantemente". 

El autor de "Historia general sobre las drogas" dejó clara su necesidad de "mirar las cosas de cerca" y compartió con la audiencia su amplio estudio sobre los estupefacientes. "Descubrí que durante siglos los seres humanos habían convivido con estas sustancias sin el menor problema", aseguró. "Hasta 1914, cuando en el Senado y en el Congreso de Estados Unidos se aprueban la Ley Seca y la Ley Harrison, el uso de drogas queda bajo la supervisión administrativa", relató. Para Escohotado, un error, una forma de mirar hacia otro lado. "Como dijo Platón, el que no se sumerja en la ebriedad se pierde una parte tan sustancial de lo real que el resto no vale mucho la pena", citó el ponente. 


El comercio, prohibido


El filósofo repasó los primeros siglos del Medievo para "desmontar" mitos: "Como el Romanticismo venera la Edad Media nos han quedado imágenes muy bonitas, como la de la mesa redonda del Rey Arturo, pero fueron siglos oscuros". Así, describió una Europa marcada por la miseria y la "podredumbre", donde el comercio estaba prohibido por el clero. "Al esclavo le decían que obedeciese, que iría al cielo, que no podía poseer, que los ricos no iban al cielo", explicó Escohotado. 

En este modelo "autárquico", con una moneda que ya no valía nada, los europeos comenzaron a comerciar con sus jóvenes a cambio de productos extranjeros. "Eran sociedades basadas en lo que dice Platón, que nadie haga ni piense nada sin enterarse antes de qué dice el amo", reflexionó. Por ello, terminó su intervención apostando por un Estado que no "fije los precios": "Es como si pusiesemos a nuestro entendimiento a hacer el proceso digestivo o respitorario, son procesos que implican billones de células para lograr descomponer el alimento, no solo el trabajo de catorce, como hace Maduro".


"Mi mujer me dijo que tenía orden de busca y captura"


El empresario Santiago Rodríguez, encargado de presentar al ponente, repasó algunas de las anécdotas más conocidas de la vida de Escohotado. Entre ellas, su encontronazo con la autoridad en Argentina. "Me invitaron a un programa, tipo los de Mercedes Milá de aquí entonces", explicó el pensador. En su intervención en la televisión argentina, en directo, aseguró que consumía "todo tipo de sustancias" y que enseñaba a sus hijos a usarlas de modo "ordenado". "Al poco, me avisa mi mujer que al fax están entrando órdenes de busca y captura, y digo yo, pero esta gente, me llama para que diga lo que piense y según lo que pienso me acusan de apología a las drogas", relató.

Escohotado se dirigió al aeropuerto para volver a Madrid, donde estuvo retenido varias horas. "Acabé por ir ante el juez titular del Juzgado Federal, que me absolvió en diez minutos y me dijo que todo había sido un malentendido", contó. "El juez que había emitido esa orden está ahora preso por el asesinato de dos personas", añadió.