FORO LA REGIÓN

Manuel Moleiro: "Mi interés es encontrar algo de Galicia en cada biblioteca a la que voy"

Ser original "copiando" es posible en el caso del ourensano Manuel Moleiro, que domina el arte de la edición perfecta reproduciendo tesoros bibliográficos ocultos durante siglos

Manuel Moleiro.
Manuel Moleiro.
Manuel Moleiro: "Mi interés es encontrar algo de Galicia en cada biblioteca a la que voy"

Se ha ganado la confianza de los museos más importantes del mundo y sus ejemplares están en la biblioteca de Felipe VI o en la de la Casa Blanca. A las 20,15 horas en el Valcárcel responderá a la pregunta "¿Cómo hacer lo que nadie hace?", en el Foro La Región. 

Ya guardaba las libretas del colegio.

Sí, el primer sorprendido soy yo. Las tengo casi desde que empezaba a escribir.

¿“Casi-original" o clon? ¿Cómo prefiere llamar a sus obras?

Casi-original es el nombre con el que yo denominé mis libros para diferenciarme de todo lo que había en el mercado. Con los facsímiles se han cometido muchísimas tropelías y esto iba muchísimo más lejos. Le Monde dijo que mi trabajo era un clon y me pareció una idea interesante.Lo que yo hago sustituye al original; nunca hice un libro que partiera de un incunable, por ejemplo, porque no es único, es una edición de pocos libros. Estos han adquirido un gran valor, muchas veces porque son buenos pero otras por el simple hecho de ser la primera edición. 

Y sus ejemplares, ¿cuál es el valor más alto que han alcanzado?

Las "Grandes obras de Ana de Bretaña" salieron en 3.401 euros y los los últimos ejemplares alcanzaron 16.300 euros.  Algunos del "Beato de Fernando I y doña Sancha" salieron al mercado en 2.404 euros y se han llegado a vender por 40.000 euros. Todos nuestros títulos se agotan, son ejemplares de obras maestras y han sobrevivido a los golpes de la historia y a las tropelías, precisamente por ser un tesoro. Han pasado por muy pocas manos debido a su inaccesibilidad.

¿Alguna joya a la que no haya podido acceder?

Todo a lo que he querido acceder lo he conseguido. He trabajado con las bibliotecas más importantes de todo el mundo. Creo que la limitación que sí he vivido es la de esos libros inmensos y tremendamete fascinantes. Un libro que pese más de 15 kilos es irrealizable. Todo lo que la editorial Moleiro hace es con mi propio dinero, y esas obras solo serían realizables con dinero público. Es imposible hacerlo como yo lo hago, porque debe tener las características del original. 

¿Qué detalles son imposibles?

Lo más complicado es la cromía. Trato que las imágenes que hay en los libros hechos por Moleiro sean indiferenciables del original, que se confunda uno con el otro. La prueba de que esto se ha conseguido con éxito es que en el Metropolitan de Nueva York esté expuesto el "Beato de San Pedro de Cardeña" de Moleiro y no el original. En Francia, la exposición del quinto centenario del nacimiento de San Luis, organizada por un gobierno que contaba con todo tipo de medios, había 130 piezas. Ciento veintinueve eran originales y la "Biblia de San Luis" la clonó Moleiro. Podrían haber conseguido la original, pero consideraron que no añadía nada a nuestro trabajo. 

A nivel particular, ¿qué cliente invierte en sus ediciones?

Una persona con un exquisito nivel de cultura. Nuestros libros se han utilizado para regalos de Estado y la persona que tiene mis libros en su biblioteca más relevante de este país es Felipe VI. Saramago, por ejemplo, fue un grandísimo cliente y una persona entrañable. Guardaba un buen recuerdo de él, y lo guardo, como los libros. Una de las últimas cosas que hicimos es el "Pergamino Vindel" y se expone hoy en Vigo. Mi interés, siempre que voy por ahí a las bibliotecas, es encontrar algo sobre Galicia. 

¿Le han dicho alguna vez que su idea es una locura?

Eso me lo han dicho siempre. Con esa idea, quizás, nació Moleiro.

Una locura de la que vive. 

Todo lo que hago se agota siempre, a veces más rápido y otras más lento. Mis libros están en la Biblioteca de la Casa Blanca o en la del Papa, y en las bibliotecas de gobiernos y universidades importantes. Mis clones llegan a Nueva Zelanda o a Pekín y una de las cosas que lo ha potenciado es Internet, al que siempre le acusan de ir contra de la edición. En mi caso, ha permitido que mis libros estén en cualquier rincón del mundo.