La mujer arrojada por la ventana dijo a la Policía que la tiró su marido

Los policías apuntan que el hombre "no daba respuestas coherentes" y que usaba el envenenamiento "como evasiva" a sus preguntas

La mujer arrojada por la ventana dijo a la Policía que la tiró su marido

La mujer supuestamente arrojada por su marido a través de una ventana de su vivienda en Vigo a finales de octubre de 2015, despertó con sus gritos "de dolor" a los vecinos antes de caer, y al ser hallada en el patio por agentes de la Policía Local acusó reiteradamente a su esposo: "Tiroume meu home" -"Me tiró mi marido"-.

Así ha sido trasladado por tres vecinos y cuatro policías que han testificado en la mañana de este martes en la segunda jornada del juicio que se celebra contra Alberto J.V.G., en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, y que está previsto para toda esta semana.

En concreto, un vecino que vivía en un piso encima del domicilio del matrimonio ha remarcado que en la madrugada del día de los hechos le despertaron los "gritos fuertes de dolor" de una mujer; por lo que se asustó y llamó a la Policía. Según ha manifestado, conocía a la fallecida, se encontró con ella en varias ocasiones y alguna vez le dijo "que su marido no la dejaba entrar en casa".

Otra vecina, del piso inferior, ha explicado que ella y su nieta se despertaron esa madrugada porque "sintieron llorar muy fuerte", "lloros muy dolorosos, de sufrimiento"; y a continuación, escucharon a la mujer gritar insistentemente: "Non me batas" ("No me pegues"). Tras "casi media hora", ha dicho que paró de llorar y sintieron "arriba como si arrastraran algo, y un ruido".

Esta vecina ha asegurado que el hombre "trataba mal" a la fallecida, "le tiraba la comida por el váter, se la escondía debajo del sofá...". "Cuántas veces dormía en el trastero, en un banco junto a un campo de fútbol... No se merecía todo esto", ha recalcado, antes de apuntar que en algún momento le dijo que no dejaba al esposo porque le quería, estaba enfermo y no quería hacerle daño.

Al concluir su declaración, la vecina se ha dirigido al hijo de la fallecida, que estaba presente en la sala: "Perdiste una madre muy buena. Que Dios perdone a quien hizo esto". Finalmente, la nieta de esta testigo ha corroborado que en la madrugada de los hechos escucharon gritos "muy fuertes, golpes y como si arrastrasen algo", y oyeron a la mujer decir: "No me pegues".

GOLPE

En la mañana de este martes también han comparecido cuatro agentes de la Policía Local, que acudieron al lugar de los hechos tras el aviso de los vecinos. Según han declarado, ya estaban en el edificio cuando escucharon "un golpe" en la parte trasera, y acto seguido encontraron en el patio a una mujer tendida boca abajo, con un brazo agarrando su bolso.

Aunque en aquel momento pensaron que se había caído por unas escaleras, la mujer -que iba completamente vestida de calle- dijo a una agente: "Me tiró mi marido", lo que repitió "varias veces" y escucharon otros dos policías allí presentes. Esta agente ha señalado que la mujer respondía coherentemente a sus preguntas.

"YO NO HICE NADA, SE TIRÓ ELLA"

Una vez que la ambulancia se llevó a la mujer, los efectivos subieron a su domicilio, donde les abrió al ahora acusado con una bata de andar por casa, e inmediatamente les enseñó las manos y les dijo: "Detenedme, yo no hice nada, yo no la tiré, se tiró ella". Tras ello, alegó que ella le envenenaba echándole jabón de la lavadora en la comida.

En relación con esto, han manifestado que el hombre no preguntó en ningún momento cómo se encontraba su esposa y, cuando le preguntaban sobre cómo se había tirado, "cambiaba de tema y hablaba del envenenamiento".

Los agentes han apuntado que el hombre "no daba respuestas coherentes", estaba nervioso, alterado, aunque estaba "orientado" y "algo entendía de lo que había sucedido ahí, pero no era racional, no era coherente"; además, han ratificado que ante todas las preguntas usaba el envenenamiento "como evasiva".

En cuanto al apartamento, los agentes han indicado que el salón "podría haber sido una escena de malos tratos", mientras que en el lavadero "no había ningún desorden" aunque "la ventana estaba desencajada". "No nos cuadraba mucho", ha reflexionado uno de los policías, a lo que otro ha añadido que la puerta del lavadero estaba cerrada con pestillo cuando llegaron.

PETICIONES

El fiscal acusa al marido de un delito de homicidio con la agravante de parentesco, si bien pide aplicar la eximente completa de enajenación mental por estar afectado por una ideación delirante de daño/perjuicio de tipo persecutorio centrado en su mujer, y pide que se le interne en un centro psiquiátrico penitenciario durante no más de 15 años.

La acusación particular -ejercida por el hijo- y la acusación popular -ejercida por la Xunta- piden que sea condenado a prisión permanente revisable y a indemnizar al hijo en 150.000 euros por un delito de asesinato con las agravantes de alevosía y ensañamiento. Finalmente, la defensa pide la libre absolución o, en caso de que no se contemple así, que se le condene por homicidio.