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Así se hace el doblaje en Galicia

El sector que nació en la década de 1980 gracias a la TVG hoy busca en la internacionalización y en las plataformas digitales sus nuevos mercados, sobre todo con doblaje de películas, series y documentales en español

Así se hace el doblaje en Galicia

Desde los inicios del sonoro, una de las preocupaciones de la industria del cine era conseguir que sus películas llegasen a todo el público, independientemente del idioma del destino, y especialmente a la comunidad hispanohablante que ya entonces era un gran mercado para las productoras estadounidenses. Al principio se resolvió utilizando actores que hablaban español, de manera que cada escena de una película era filmada por los actores del elenco original, en inglés, y a continuación por actores, por ejemplo, de habla española. Escritores como Enrique Jardiel Poncela, o cineastas como Edgar Neville y Luis Buñuel se trasladaron a Hollywood a finales de la década de 1920 para trabajar como guionistas y directores de actores de esas versiones españolas que se realizaban entonces.

La evolución de los sistemas de registro del sonido permitió, a partir de la década siguiente, la introducción del doblaje gracias al cual, manteniendo a los mismos actores originales, se superpone una pista de sonido en la que otros registran con voces en otro idioma los diálogos sincronizados de manera que parezca que es la voz y la expresión del actor original. 

La historia del doblaje tiene casi noventa años de recorrido en el que la evolución de los medios técnicos para su ejecución ha ido facilitando su desarrollo. El doblaje llegó a Galicia en la década de 1980, si bien ya había actores gallegos trabajando con anterioridad. Pero fue la inauguración de Televisión de Galicia, en 1985 la gran impulsora de este sector, ante la necesidad de generar contenidos audiovisuales en gallego para su programación. Series, películas, dibujos animados… propiciaron la creación de estudios de doblaje. A día de hoy, el número de estudios que trabajan en Galicia se ha visto reducido a siete, tras el auge que tuvieron en esa primera década y en la siguiente. Cuatro estudios se encuentran en A Coruña, dos en Santiago de Compostela y uno en Vigo. La TVG, que fue el motor de esta industria en Galicia ya no es su principal cliente y el doblaje en gallego, que era mayoritario, se ha quedado en testimonial para muchos de estos estudios que, a cambio, han sobrevivido a la crisis generada por esa reducción de contenidos en gallego gracias a la internacionalización de su mercado. 

Los cursos ayudan a crear cantera de actores

Cinema Iberolusa comienza a trabajar como estudio en 2000. Francisco Rey es socio fundador y gerente. Con una larga experiencia anterior en el mundo del doblaje, Rey destaca dos factores fundamentales que diferencian el doblaje del siglo XXI: “Lo primero, la evolución de la tecnología. Los sistemas digitales han facilitado mucho el trabajo de los estudios y han permitido reducir el tiempo que antes era necesario para terminar una producción, entre un cuarenta y un sesenta por ciento”. Francisco Rey recuerda la época en la que el trabajo se desarrollaba con sistemas analógicos, a partir de cintas de U-matic, “que era las que había en la década de 1980”, a los primeros sistemas digitales, ya en este siglo, pero con soportes analógicos.

“El sistema actual nos permite grabar cada voz, cada personaje, por separado”-explica Francisco Rey- de manera que si por cualquier motivo hay que reemplazar una de ellas, no afecta al resto del trabajo ya realizado”.

“La otra diferencia significativa respecto al doblaje que se hacía en el pasado está en el estilo. Durante muchas décadas primó un doblaje teatralizado, mientras que en el doblaje moderno se busca la sincronización y el realismo”. 

En origen, el doblaje se nutrió mayoritariamente del mundo del teatro y del cine español y en el caso de Galicia, con una industria audiovisual casi inexistente, del teatro. En Galicia hay alrededor de un centenar de actores y actrices de doblaje, de las que unas 60 son voces habituales y el resto tienen un trabajo más esporádico. 

Julio Lorenzo es actor y director de doblaje. Trabaja en Cinema Iberolusa prácticamente desde que se inició el estudio. Quienes sean aficionados a los documentales, habrán escuchado su voz muchas veces en series de documentales de Discovery Channel y Discovery Max, entre ellas la de “Cómo lo hacen” y “Así se hace”. O siendo la voz de Sam Rockwell en “Moon” (2009), película en la que también fue director de doblaje, al igual que en Inside Job (2010), película ganadora de un Oscar a la mejor película documental de 2011, en la que Julio doblaba además al actor Matt Damon que era el narrador.
Pero antes de que Julio entre en una de las salas insonorizadas, totalmente aislada del exterior, sin ecos ni reverberaciones para ponerse su voz, el texto que va a leer pasa por un proceso previo.

20190207165941449_resultCada vez que llega un encargo al estudio, pasa por la fase de producción, de la que se encargan Benilda Castiñeira, que también es socia fundadora y jefa de proyectos, y Roi Reinaldo, Product Manager. Analizan las necesidades de cada trabajo y el tiempo de producción y, en primer lugar, lo encomiendan a un traductor, que hará la versión española del texto y diálogos originales. A continuación, pasa por las manos del ajustador, que es quien se ocupa de adaptar ese texto de manera que las expresiones en el idioma original y las que se generan en español tengan la posibilidad de mantener la sincronización de los labios para que el resultado final sea lo más natural posible. 

“Es un trabajo complicado”, explica Francisco Rey, “y depende de los giros y expresiones del idioma original y cómo volcarlas al idioma de destino. El inglés es mucho más sintético que el español y eso dificulta esa sincronización y hay que ajustarla, por ejemplo, cuando un actor dice “Thanks”, es una palabra de una sílaba y en español, de dos: “Gracias”. Entonces hay que ajustar el diálogo para que el movimiento de los labios del actor inglés se produzca cuando en el doblaje diga “…cias”. Porque es un movimiento labial muy similar al de thanks”.

Una vez resueltas esas primeras fases en la producción, se hace el casting de las voces o se convoca a aquellas actrices y actores que más encajan en los perfiles de las voces que tiene la versión original. El director de doblaje se encarga, a partir de ese punto del proceso. Cada voz se graba por separado y luego se ajustan y sincronizan. Las sesiones de doblaje se fraccionan en unidades básicas que son las que dura un párrafo o un conjunto de líneas de texto y que cada actor deberá ejecutar sincronizadamente con la expresión del actor de origen.

El trabajo de doblaje resulta duro y difícil y requiere una gran preparación y al igual que el resto de los actores, está luego a merced del mercado, de la existencia de trabajos en los que su voz encaje en el papel que se requiere y “sea del agrado del cliente”, subraya Francisco Rey. “Porque el cliente es cada vez más exigente en todo: en tiempos, en precio…”. 

Iberolusa debe su nombre a ser una empresa con dos sedes. Una en Vigo, donde doblan en Español, y otra en Lisboa, donde se dobla al portugués. “En Portugal hay muy poco doblaje”, nos explica Francisco Rey. “Lo normal es que las películas y las series de televisión sean emitidas en versión original con subtítulos. Nuestro estudio portugués trabaja fundamentalmente en el doblaje de series de dibujos animados”. En el caso del estudio gallego, más del 60 por ciento de su mercado está en el exterior. Discovery Chanel y Discovery Max, Netflix son algunas de las plataformas internacionales en las que podemos escuchar sus trabajos.


Cursos de doblaje


La formación de actores es otra de las facetas a las que se dedica este estudio. “Algo que surge de la propia necesidad del estudio”, explica Roi Reinaldo. “Porque, a veces te das cuenta que necesitas voces de un determinado registro. Nuestro objetivo es crear cantera fiable. No damos falsas expectativas a nadie, claro, pero sí es cierto que no se imparten los cursos por azar o por hacer negocio, sino por necesidad de disponer de voces nuevas”.

El curso de iniciación tiene una duración de 36 horas repartidas en 9 sesiones que se realizan los sábados y tiene un coste de 600 euros. “El de perfeccionamiento ya está pensando para perfeccionar las voces que ya están trabajando y se hace en días de semana”, explica o Roi Reinaldo, quien añade que, “actualmente estamos con un curso de iniciación y ya tenemos prácticamente reservada la lista de participantes en el siguiente, que será  a partir del mes de abril. Son grupos muy reducidos y prácticamente se encadena uno detrás de otro, de manera que quien esté interesado en hacer un curso no tiene más que llamar al estudio”.