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El AVE cumple 25 años volando por las vías españolas

El 21 de abril se cumplen 25 años de la entrada en servicio comercial de la primera línea de alta velocidad en España. Sevilla se había vestido de fiesta para inaugurar la Expo 92 y el AVE era uno de los invitados de gala. El trazado se realizó en un tiempo récord: pasó del papel a rodar por 471 kilómetros de vía en menos de cinco años.

El AVE cumple 25 años volando por las vías españolas

El AVE a Sevilla  costó 400.000 millones de pesetas, algo más de 2.400 millones de euros, y tres ministros: Abel Caballero, que fue quien puso en marcha el proyecto con el Plan de Transporte Ferroviario (PTF) en 1986, José Barrionuevo lo modificó para que fuese en ancho estándar europeo en 1988 y Josep Borrell lo inauguró en el viaje oficial que se celebró el 14 de abril de 1992, una semana antes de su entrada en servicio y en vísperas de la inauguración de la Exposición Universal de Sevilla. 

En el viaje oficial, que salió de la estación de Atocha a las 15.30 horas, no estaban ni el presidente del Gobierno, Felipe González, ni los reyes de España. Narcís Serra, el vicepresidente, encabezó una comitiva oficial con numerosos ministros, el alcalde de Madrid, entonces José María Álvarez del Manzano y la primera mujer presidenta de Renfe, Mercé Sala. Barrionuevo, que entonces ya era ex ministro acudió también a la inauguración de la que era corresponsable. El único gallego en aquel primer viaje fue Emilio Pérez Touriño, a la sazón, Secretario General para las infraestructuras del Transporte Terrestre en el ministerio en el que había iniciado su andadura como director del gabinete de la mano de Abel Caballero.

El tren tardó 2 horas y 55 minutos en recorrer los 471 kilómetros, incluidas las paradas en las estaciones de Ciudad Real, Puertollano y Córdoba. Un paseo, como lo fue también su construcción, con tan solo 16 kilómetros en túnel y menos de diez elevados sobre 31 viaductos.

Horizonte 2000

Cuando Abel Caballero trazó sobre el papel su PTF, pensaba en una red de alta velocidad al estilo francés: un limitado número de trazados pensados para circular a velocidades máximas de 250 km/h, Sevilla-Madrid-Barcelona-Frontera, el corredor mediterráneo, variante del Guadarrama hasta Valladolid y León y salida a Francia por el País Vasco. Todo en ancho ibérico para que el resto de las circulaciones se beneficiasen de ahorros en los tiempos de viaje utilizando los trenes de largo recorrido la misma infraestructura. El presupuesto total del PTF era de algo más de dos billones de pesetas (12.000 millones de euros), a invertir hasta el año 2000. A título de ejemplo, Galicia, que no tendría alta velocidad, conseguiría con este proyecto que el viaje entre Ourense y Madrid fuese de 4 horas y entre Vigo y Madrid, de 6, frente a las 8 horas y 19 minutos que tardaba el talgo pendular diurno entre la estación del Príncipe Pio y la de la ciudad olívica.

A día de hoy, aquellos dos billones de pesetas se han convertido en ocho billones y medio, más de 51.000 millones de euros, una cifra que todavía no ha llegado a su fin pero que ya ha puesto en servicio más de 3.000 kilómetros de líneas de alta velocidad, por las que han viajado, desde aquel 21 de abril de 1992 más de 350 millones de viajeros.