TURISMO

Belmonte, arte e historia

A solo 150 kilómetros de Madrid, en pleno corazón de Castilla-La Mancha, se erige uno de los pueblos con mayor encanto de España. Belmonte es Villa de Interés Turístico en la que historia, arte, leyenda, cine y personajes se dan la mano

Una vista del pueblo de Belmonte, desde una almena del castillo que lo domina.
Una vista del pueblo de Belmonte, desde una almena del castillo que lo domina.
Belmonte, arte e historia

Se dice que en el arte está la esencia del ser humano. Pues bien, Arte (con mayúscula), paisajes, que son cuadros que dibujan la naturaleza misma, y atardeceres comparados a los de las mejores villas españolas es lo que abunda en Belmonte, en la provincia de Cuenca.

Para recorrer el lugar se puede comenzar por ese palacio, un edificio que hoy alberga un hotel de cuatro estrellas que ofrece al visitante unas bonitas vistas al castillo y ofrece un spa y un jardín con piscina al aire libre, además del confort de elegantes habitaciones y espacios comunes, como la cafetería, situada en el precioso claustro, y una sala medieval para banquetes o celebraciones.

Otro lugar de interés es la colegiata de San Bartolomé Apóstol, Monumento Nacional desde el 27 de julio de 1947, con su Puerta de los Perdones. Esta colegiata fue construida sobre la antigua parroquia visigótica del siglo V, en la que las familias nobles de la zona fueron agregando capillas en las naves laterales, que dotaron de altares, rejas, pinturas y ornamentos, gracias a que intervinieron los mejores artesanos a lo largo de su historia.
Mención especial merece su coro, que es el primero historiado en España (1452). Fue realizado para la catedral de Cuenca pero, en 1757 el cabildo de la colegiata lo adquiere porque se les había quedado pequeño.

De todo su esplendor y magnificencia llama aún más la atención la pila de bautismo en la que recibieron las aguas bautismales personajes como Fray Luis de León, Juan Fernández Pacheco o el misionero jesuita San Juan del Castillo, entre otros.

Otras zonas de obligada visita de la villa son sus puertas del Almudí, también conocida como del Rollo o del Cristo de los Ausentes; la Puerta de Chinchilla, que es la más esplendorosa y más antigua de todas las puertas ya que conserva su estructura original, y la Puerta de la Estrella, también denominada como la Puerta de Toledo.

En el hospital de San Andrés, fundado por Juan Fernández Pacheco en 1415 por Bula de Benedicto XIII, es necesario tener en cuenta que el concepto de hospital en aquella época estaba más bien dirigido a acoger a indigentes y mendigos, que con la finalidad de atender a los enfermos.

Su castillo fortaleza no pasa desapercibido sobre el cerro de San Cristóbal, declarado Monumento Nacional de interés histórico artístico en 1931 y Bien de Interés Cultural. De estilo gótico mudéjar y mandado hacer por Juan Fernández Pacheco, su construcción duró 20 años (1456-1472).

Sufrió importantes daños a lo largo del tiempo fundamentalmente durante la Guerra de la Independencia, a principios del siglo XIX, cuando sirvió de base militar. 

También es muy interesante el denominado Palacete Belmonte, palacio típico castellano-manchego, con vistas maravillosas, que se asienta en la ladera norte del castillo y que es un lugar de disfrute y silencio, que ofrece jardines, lago y piscina.