CINE

Capitana Marvel

La excelente química entre Larson y Samuel L. Jackson, claves en una película que cumple lo prometido y convierte a la la Capitana en un icono de la resiliencia

Una de las imágenes de la Capitana Marvel.
Una de las imágenes de la Capitana Marvel.

Veintiuna películas después, un personaje femenino protagoniza en solitario un filme de la franquicia cinematográfica más taquillera de la historia. El tardío y ‘marketiniano’ hito marvelita tiene como protagonista a Carol Danvers, alias “Capitana Marvel”, la superheroína más poderosa de la Casa de las Ideas y el rostro llamado a liderar su Universo Cinematográfico en la nueva era, la Fase 4 que se abrirá tras “Vengadores: Endgame”.

La ganadora del Oscar Brie Larson (“La Habitación”, “Kong: La isla calavera”) se planta la estrella en el pecho y carga sobre sus hombros, sin flaquear, con casi todo el peso de una historia de orígenes ambientada en los noventa y marcada por un ancestral conflicto galáctico y por la búsqueda de identidad de su portentosa y obstinada protagonista. Una aventura de autodescubrimiento y empoderamiento que llevará a Carol del espacio sideral hasta el planeta C-53 (a.k.a. La Tierra) para enfrentarse a un pasado que le fue arrebatado y al origen de unos poderes cuyos límites ni siquiera conoce.

La excelente química entre Larson y un Samuel L. Jackson, retocado digitalmente para dar vida al joven Nick Fury, los atinados alivios cómicos, la selección noventera de su banda sonora, el penúltimo cameo de Stan Lee, el pertinente rosario de ‘easter-eggs’ y una ‘adorable gatita’ robaplanos son algunos de los elementos que aderezan un conjunto que, a pesar de estar un par de escalones por debajo de las mejores películas del UCM, cumple sobradamente como disfrutable y muy entretenida tarjeta de presentación del nuevo buque insignia de la factoría que dirige Kevin Feige.