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Cuvilhete, el sabor mágico de Vila Real

Resulta casi imposible encontrarlos fuera de Vila Real, donde se han convertido en uno de los emblemas de sus panaderías y dulcerías.

Cuvilhete, el sabor mágico de Vila Real

Hay productos que definen la gastronomía de un pueblo, a veces de una manera tan insistente que llegan a alcanzar el rango de tópico. Por ejemplo, el pulpo y O Carballiño. En el extremo opuesto se encuentra esta tartaleta de delicada masa de trigo, rellena de carne de ternera de raza maronesa y horneada sobre unas pequeñas cazuelas de barro preto, es decir negro, de Bisalhaes. Hablamos de los cuvilhetes. Resulta casi imposible encontrarlos fuera de Vila Real, donde se han convertido en uno de los emblemas de sus panaderías y dulcerías. Cada ingrediente e incluso el soporte para hornear hablan de este territorio al que hasta hace poco tiempo llegaba el tren desde Regua, y que es famoso por su Palacio de Mateus. Ojo: el Mateus Rosé, que utiliza este palacio en sus etiquetas poco tiene que ver con el vino de esta tierra. Pero en cambio los cuvilhetes, saben a Vila Real. Una cofradía ha tomado a su cargo la defensa de la calidad y la difusión mundo adelante de este pastelillo de carne que en su textura, aunque no en sus formas, nos podría recordar a una buena aguja de ternera, de las que se hacían antes, sin aditivos en la masa. El horneado se hace en minúsculos moldes, como los que se ven en la fotografía, hechos con barro que la Unesco declaró patrimonio de la Humanidad