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Edimburgo, ciudad de cuento

Con su impresionante castillo, sus callejones oscuros y sus majestuosos jardines, Edimburgo es una ciudad misteriosa y evocadora. No en vano ha sido el hogar de grandes escritores y en ella han nacido historias memorables

Castillo de Edimburgo.
Castillo de Edimburgo.
Edimburgo, ciudad de cuento

Situada al este de Escocia y bañada por el Mar del Norte, Edimburgo es una de las ciudades más visitadas del Reino Unido. La capital escocesa tiene dos almas. Por un lado, la ciudad medieval, que se extiende alrededor de la Royal Mile, su calle principal, y que une el castillo con el palacio de Holyrood, residencia oficial de la familia real británica en Escocia. Por otro, la ciudad nueva, separada de la parte antigua de Edimburgo por los jardines de Princess Street. Se construyó a finales del siglo XVIII para paliar el problema de la superpoblación y nació como un barrio residencial, con edificios señoriales y grandes avenidas, al que se mudaron los ciudadanos más acaudalados.

El castillo es el monumento más representativo de Edimburgo. Ubicado sobre una escarpada colina, sólo se puede acceder a él desde la Royal Mile. La entrada de la fortaleza está custodiada por las estatuas del rey Bruce y de William Wallace, dos personajes históricos muy conocidos en todo el mundo debido a la película “Braveheart”.

En el interior del recinto del castillo hay varios lugares en los que merece la pena detenerse como la Capilla de Santa Margarita o el memorial a los soldados escoceses caídos en las distintas guerras. Además, en la primera planta del palacio real se pueden contemplar las joyas de la corona escocesa y la piedra del destino, un antiguo símbolo de la monarquía escocesa que ha estado presente en las coronaciones desde hace cientos de años. Todos los días a la una en punto (excepto los domingos, el día de Navidad y Viernes Santo), se dispara un cañón desde el castillo. Esto lleva haciéndose desde 1861. 
A pocos metros de esta torre se alza el Monumento Nacional de Escocia, construido a finales del siglo XIX para homenajear a los soldados caídos durante las guerras napoleónicas.

Además del castillo y Calton Hill, entre las visitas imprescindibles está el Museo Nacional, que exhibe colecciones de naturaleza, ciencia y cultura y que alberga a la famosa oveja Dolly disecada. Dolly fue el primer mamífero clonado del mundo.

Asimismo, Edimburgo tiene una gran pinacoteca, la Galería Nacional de Escocia, con obras de grandes maestros de la pintura como Rubens, Rembrandt, Tiziano, Velázquez, El Greco o Monet. 

Otro museo característico de Edimburgo es el de los escritores, dedicado a la vida y obra de tres grandes literatos escoceses: Sir Walter Scott, Robert Burns y Robert Louis Stevenson.

No muy lejos de allí, en la calle George IV Bridge, está “The elephant house”, la cafetería en la que J. K. Rowling escribió la primera de las novelas de Harry Potter. Pero no se puede terminar un recorrido por el Edimburgo literario sin recordar al padre de Sherlock Holmes. Arthur Conan Doyle nació en Edimburgo y estudió medicina en la universidad de la capital escocesa.