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Father John Misty: la llamada del pavo real en primavera

Exquisitez musical, interpretación perfecta y un manejo del escenario al alcance de muy pocos. ¿Quién no querría ser como él?

Father John Misty.
Father John Misty.
Father John Misty: la llamada del pavo real en primavera

Mi querido y admirado Fernando Navarro, dentro de su maravillosa crónica del último concierto de Joshua Tillman en el pasado Primavera Sound, definía a su alter ego Father John Misty como un “pavo real a punto de aparearse en primavera”.

Sinceramente, uno que se ha criado en el Jardín del Posío no cree que nadie pueda jamás definir mejor a este anti-crooner, que es, para quien suscribe, el mejor artista norteamericano de esta década. “¡Qué atrevido!”, pensarán, y sin embargo no me ha temblado el pulso al escribirlo. 

Joshua Tillman (ex Fleet Foxes, ni más ni menos) tiene “eso”. Y eso es una evidencia que queda clara y meridiana en su primera escucha. Da igual el disco que elijan o el tema que suene. Joshua lo tiene.

Y todo ello adquiere un grado superlativo de magia y atracción cuando el oyente pasa al nivel visual y acude a uno de sus conciertos, donde se puede comprobar que además de ser uno de los compositores más brillantes del momento, Father John Misty es un auténtico torbellino sobre el escenario. Exquisitez musical, interpretación perfecta y sentida, seducción y un manejo de los tiempos y escenario al alcance de muy pocos. ¿Quién no querría ser como él? 

Tillman ha conseguido crear un universo musical que te atrapa y no te suelta, con un sonido clásico que recuerda a todo y a nada, pero especialmente lleno de “canciones”, con mayúsculas.

Dramático y ácido a la vez, su visión de este mundo, como definió en su anterior trabajo, el brillante “Pure Comedy”, es como un chiste malo de esos que sin embargo no puedes dejar de contar. Se ríe de él mismo y de nosotros, pero sobre todo nos da una visión casi shakesperiana de la américa post Obama. 

Tillman presenta estos días su último trabajo, “God’s Favorite Customer”, su cuarto disco en seis años. Otra obra maestra para su currículum. Un trabajo donde expia sus pecados y que creó en tan solo una semana, encerrado en un cuarto de hotel de Nueva York.

Treinta y ocho minutos de tripas y corazón, donde este reverendo del siglo XXI nos enseña que no hay más dios que aquel que vive en nuestro interior y al cual muy pocos nos atrevemos a mirar a los ojos. Él lo ha hecho.