DEPORTE

Jones, el peculiar inventor de los gimnasios modernos

Aunque existe constancia de la invención de artilugios para el ejercicio físico desde el siglo XVIII, las máquinas que encontramos en cualquier gimnasio son hijas de inventor estadounidense Arhut Allen Jones.

Jones, el peculiar inventor de los gimnasios modernos

Inventor, aventurero, cazador, avidador, mujeriego... Arthur Jones (1926-2007) fue un peculiar personaje. Muy joven abandonó el seno de una familia acomodada para alistarse en la II Guerra Mundial e instalarse después en Rodesia (actual Zimbabue). 

Allí cultivó su pasión por la fauna, creando una empresa de venta y transporte de animales salvajes por vía aérea. Sobra añadir que él pilotaba los aviones. En alguna ocasión portó 63 bebés elefantes huérfanos. Se dice que tenía una pantera negra y un cocodrilo gigante circulando libremente por su casa.


Las máquinas Nautilus


Por causas no aclaradas, a finales de los 60, el gobierno de Rodesia le expulsó y regresó obligado a Estados Unidos. Entonces se metió de lleno en el mundo del Ejercicio Físico. Jones encontró los métodos e instrumentos disponibles poco eficientes y diseñó, junto a varios colaboradores, una serie de máquinas, bautizadas como ‘Nautilus’, revolucionarias por su  funcionamiento. Sus ‘hijas’ tenían una estética más cuidada y sutituían la clásicas poleas redondas por levas, las cuales proporcionaban un trabajo de fuerza más riguroso, constante y exigente. También propuso nuevas formas de entrenamiento.

Sus máquinas tuvieron un gran éxito y coincidieron en los años 70 y 80 con el auge de los gimnasios.  Pronto se convirtieron en un boyante negocio, que aupó a Jones en la lista Forbes de multimillonarios. Todas las salas del mundo añadieron sus aparatos a las clásicas barras, discos y macuernas. Otras marcas se subieron al carro con el mismo éxito.


Elefantes y personas


Jones, todo un carácter, vendió pronto sus empresas para centrarse en un zoo privado que construyó en Florida. Allí hizo frente a innumerables demandas, alguna producto de sus seis divorcios. “He disparado a 630 elefantes y 63 personas. Sólo me arrepiento de los elefantes”, dijo. Pocos reconocieron y conocen hoy los méritos del inventor del gimnasio moderno.