MODA

La moda de la calle

La marca Lovely Disgraze, fundada por los ourensanos Lara Lorenzo y Yago Álvarez, tiene lo urbano como referente para crear prendas versátiles y exclusivas. con poco más de un año de vida, están consiguiendo hacerse un hueco en un estilo de vestir y de vida.

La moda de la calle

¿Cuál es la historia de Lovely Disgraze? ¿Cómo nació la marca?
Somos jóvenes con ansia y ganas de vivir de esto. Somos dos, Yago y Lara, y por si fuera poco también somos pareja (risas). Desde hace ya casi 5 años que nos conocimos, no descartábamos la idea de establecer algo que nos identificara y con lo que pudiéramos sentirnos orgullosos. La empresa en la que trabajábamos era contraria a nuestros principios. Por eso, hace un año escaso, decidimos crear nuestra propia identidad como marca: LOVELYDISGRAZE.™

¿Cuál es la filosofía de vida de lovely disgraze y del público al que os dirigís?
Definimos nuestra marca como el ‘new wave’ del streetwear. Nuestro referente principal y nuestro público está en la calle.

lovely disgraze es una marca relativamente joven, ¿cómo véis hoy en día el hecho de abrirse paso en el mundo de la moda? 
Tienes que trabajar mucho más de lo que esperas para conseguir hacerte un hueco. Ponerle ganas, muchas ganas, e ir poco a poco. Una vez has conseguido una respuesta positiva y comienzas a tener pedidos ya no hay marcha atrás. Nuestra lista pendiente de tareas ya ocupa todo lo que nos queda de vida.

lovely disgraze Es una marca urbana con la calle como referente. ¿Dónde encontráis la inspiración para vuestras colecciones?
Estamos influenciados por diferentes artistas emergentes que provienen tanto de la música como del arte, a la vez que tenemos muy presente nuestra infancia en los años 90 llena de vagos recuerdos que atrapaban nuestra atención en esa década. Todo esto es seguramente nuestra mayor influencia a la hora de diseñar nuestras colecciones y realmente es lo que define cada una de nuestras prendas, accesorios y estampados.

Las prendas están concebidas casi de principio a fin en Ourense. ¿Vestir Lovely Disgraze es garantía de exclusividad?
¡Claro! Creamos pocas prendas de cada modelo y cuando se agotan arrancamos con algo nuevo. La mayor parte de los prints y patrones son diseñados y estampados por nosotros mismos en nuestro taller. Creemos en ser únicos, en no sentirnos atados. Por ello nuestros productos no están anclados a fábricas, stocks o masificaciones. Cada una de nuestras creaciones es exclusiva y limitada, como tú y los que te rodean. Porque realmente hacer esto vale la pena si lo defiendes así.

Mucha de vuestra venta es online. ¿Dónde está vuestro público? ¿Cuál es vuestro perfil de cliente?
Nuestro público es toda esa gente guapa que está entre Galicia, Madrid y Barcelona; que nos llenan Instagram de corazones y nuestra web de pedidos.

Hoy en día, las grandes marcas nos meten las “tendencias” por los ojos. ¿Creéis que el público está deseoso de recibir productos diferentes?
Sí, por supuesto. La moda va muy rápido y a nosotros nos encanta. No nos da miedo.

¿En qué punto se encuentra el streetwear frente al monopolio de los grandes imperios lowcost?
Opinamos que son dos temas muy distintos. Ni siquiera creemos que estén enfrentados. El lowcost acapara a la masa; el streetwear es una actitud.

¿Cómo compagináis Lovely Disgraze con vuestra otra marca, Northern Lights Apparel? 
No nos sobra mucho tiempo. Ahora mismo estamos plenamente volcados con Lovely Disgraze por que es la marca con la que llevamos menos tiempo y la primera idea que nació desde que decidimos dedicarnos a esto. Northern Lights es un proyecto que no está parado, en el que seguimos teniendo pedidos cada semana. Fue una idea que nació sin querer, fruto de la afición de Yago a las dos ruedas, sobre todo al mundo del piñón fijo. Estamos muy orgullosos también de esta marca. Hemos recibido pedidos de todas partes del mundo y hemos visto nuestra filosofía de vida reflejada en otras personas que también disfrutan del ciclismo y la moda de una manera distinta y reciente. Aunque las dos marcas son muy dispares, el self-made y la libertad es lo que las une.