DENOMINACIONES

Mónica Albor, un vino de cuarta generación

. Mónica Albor, tomó el relevo de su padre, Alfonso, en el trabajo de campo, cuidando las viñas con el mismo esmero que hacía él, aprendiendo de sus consejos y de los secretos familiares en el campo de la viticultura

Mónica Albor, un vino de cuarta generación

Con la añada de 2016, Pazos de Albor, una pequeña bodega de colleiteiro situada en Coedo (Cenlle), más cerca del valle del Avia a su paso por Leiro y Gomariz que del valle del Miño que suele asociarse a ese municipio, realizó un cambio de imagen total en sus vinos: botella, etiqueta y nombre. Pero la esencia sigue siendo la misma. Pazos de Albor trabaja solo con las uvas procedentes de sus 2,5 hectáreas, en las que domina la Treixadura. El cambio tiene más que ver con el relevo generacional que con variaciones en la elaboración. Mónica Albor, tomó el relevo de su padre, Alfonso, en el trabajo de campo, cuidando las viñas con el mismo esmero que hacía él, aprendiendo de sus consejos y de los secretos familiares en el campo de la viticultura.

En el trabajo, tanto en viñedo como en bodega cuenta con el asesoramiento técnico de uno de los enólogos más competentes que existe en España: Pablo Estévez.

Así pues, con el conocimiento transmitido de la generación anterior y el apoyo técnico, Mónica elabora sus vinos y parece lógico que éstos lleven su nombre.

¿Qué es lo que nos encontramos bajo la etiqueta de Mónica Albor? Fundamentalmente, tres grandes vinos que representan las virtudes del Ribeiro. El monovarietal de Treixadura, es la esencia aromática y frutal de los blancos de la denominación de origen. En el tinto, hallaremos las raices mismas de esta denominación. Frescura y un gran despliege aromático que va aportando calidez en cada trago. Un vino excelente elaborado mayoritariamente con Mencía, aunque ha sido redondeado con pequeñísimas aportaciones de otras variedades autóctonas, como la Sousón,

El tercero es el coupage, integrado de forma mayoritaria por Treixadura, con Godello y Loureira. Un verdadero ejemplo de la maestría a la hora de realizar un ensamblaje en el que cada variedad aporta sus propias virtudes y acentúa las de su compañera. Un vino que se expresa con elegancia nada más servirlo a la copa. Son aromas riquísimos, algo ayuda la Loureira. En boca se combina la frescura, con el toque goloso del Godello y el equilibrio impecable  de la Treixadura.