LA REVISTA

Oro y plata para dos añadas del mismo vino

En la cata oficial de este año, en el apartado de vinos elaborados con madera, Ramón do Casar Nobre 2016 se llevó el Acio de Ouro y el de 2017, el de plata.

Oro y plata para dos añadas del mismo vino

La cata oficial de los vinos de Galicia de este año le otorgó dos premios a un mismo vino. Algo realmente singular. Se trata de Ramón do Casar Nobre. El vino lo elabora la bodega del Ribeiro Ramón do Casar, que inició su andadura en 2014, hace tan solo cuatro años. Tras unas primeras añadas elaborando vinos del año, jóvenes sin crianza, se lanzaron a la elaboración de una serie muy limitada de monovarietal de Treixadura con una crianza de 2 a 3 meses en barricas de roble francés. Es el Ramón do Casar Nobre.

En la cata oficial de este año, en el apartado de vinos elaborados con madera, Ramón do Casar Nobre 2016 se llevó el Acio de Ouro y el de 2017, el de plata.
Quienes conozcan el monovarietal de Treixadura de Ramón do Casar, tienen ya la mitad del camino recorrido, pues ese es su punto de partida. Un vino muy equilibrado, con un gran registro aromático y en boca armoniza la frescura con esa untuosidad que le aporta una crianza sobre sus lías.

La victoria del 2016 frente al 2017 no resulta sorprendente. Este es un vino que gana con el paso del tiempo y el de 2017 se encontrará seguramente en su momento mejor a partir del próximo invierno.

Todos sus vinos comparten el mismo cuidado en viña, llevado a cabo con gran respeto ambiental, desde el marco de plantación hasta las labores que día a día se realizan, a lo largo del año en el trabajo de campo. y una etiqueta fotográfica firmada por Alberto Martí que evoca la Galicia que emigró durante buena parte del siglo pasado. Esa idea, de la Galicia en la diáspora se hace patente hasta en el formato de los embalajes, que simulan maletas.

Además de los vinos monovarietales de Treixadura, el catálogo incluye, su polivarietal. Elaborado con mayoría de Treixadura y en menores porcentajes, Albariño y Godello y Loureira. Estamos ante un vino en el que se asoman los matices de cada una de las variedades tan pronto como llevamos la copa a la nariz. En boca, esas primeras referencias aromáticas se convierten en una amplia paleta de sabores frutales, florales, equilibrados por la acidez del Albariño, la potencia aromática de la Loureira, el equilibrio de la Treixadura y el gusto glicérido de la Godello.