DENOMINACIONES

Las pinceladas que le dan un valor especial

En el caso de Cuatro Parroquias, es un Treixadura casi monovarietal de perfil diferente

Viña Leda.
Viña Leda.
Las pinceladas que le dan un valor especial

Su nombre es una referencia histórica a los orígenes del Ribeiro y a las cuatro parroquias que lo integraban: Arnoia, Beade, Ribadavia y Ventosela. La bodega que lo elabora es Loeda, que tiene su sede en Sampaio, Ribadavia, y lleva en manos de la misma familia desde que fue fundada, hace ya tres generaciones.

Loeda es una bodega de tamaño medio, con una producción que en esta cosecha de 2018 rondará los 170.000 litros. El blanco predomina abrumadoramente sobre el tinto, que este año estará en torno a los 4.000 litros de un polivarietal de Mencía y Garnacha que incorpora en menor porcentaje Sousón, Brancellao y Caíño tinto.

Pero la reina en esta bodega es la Treixadura. En el viñedo propio, repartido en fincas que se encuentran por aquellas cuatro parroquias primigenias, y en el de los viticultores con los que mantiene una larga relación y son proveedores adicionales para la elaboración de sus vinos. Tres son las marcas más relevantes de su catálogo. Loeda selección, Viña Leda y Cuatro Parroquias, además de un tostado que sale no todos los años y con tan solo un par de cientos de botellas.

Viña Leda ensambla Treixadura y Torrontés, proporcionando un vino de fácil trago, fresco, un Ribeiro ligero, gracias a esa aportación de la variedad Torrontés, que últimamente tiende a desaparecer en beneficio de ensamblajes más complejos. En el caso de Cuatro Parroquias, es un Treixadura casi monovarietal de perfil diferente. Esa diferenciación se encuentra precisamente en el “casi”, que es la aportación en pequeñísimas proporciones de Albariño, Godello, Torrontés y Loureira, provenientes de cepas salpicadas de estas variedades en fincas de Treixadura.

Tras la vendimia manual y la selección de los racimos, la uva pasa por un proceso de maceración en la prensa antes de iniciar su fermentación a 13-14 grados en depósitos de acero inoxidable, en los que permanecerá unos meses con una pequeña aportación de sus lías más finas.

El resultado es un vino muy equilibrado, lleno de pequeños matices que enriquecen un conjunto muy bien armado.