EL DESTINO

Taiwán seduce al viajero

La oriental isla de Taiwán, muy cercana a China y protegida por Estados Unidos, es un destino que mezcla la tradición con la modernidad y en el que sus gentes, gastronomía y paisajes se fusionan para conquistar a los visitantes

El rascacielos Taipei 101 en Taipei, Taiwán.
El rascacielos Taipei 101 en Taipei, Taiwán.
Taiwán seduce al viajero

Con tan solo 36.000 kilómetros cuadrados y algo más de 23 millones de habitantes, Taiwán es un pequeño país que, según la guía de viajes Lonely Planet, es uno de los mejores destinos para hacer turismo y poder conocer una historia ancestral. Con más de 1.200 templos entre iglesias, mezquitas y sinagogas -que representan al taoísmo, el budismo, el protestantismo y el catolicismo- es un lugar de visible libertad religiosa. 

Taipéi es la urbe más poblada del país, con una superficie de 272 kilómetros cuadrados y 2,6 millones de habitantes. Fundada a comienzos del siglo XVIII y declarada capital en 1949, es el centro político, económico y cultural, sede de varias universidades y ciudad moderna con diversos puntos de interés.

Entre ellos destaca el Taipéi 101, un edificio de 508 metros de altura, inaugurado en 2005 y que se encuentra entre los más altos del mundo, con una construcción de las más seguras y modernas del planeta. Posee una forma de caña de bambú donde cada planta semeja un nudo. El número que ostenta, 101 (uno-cero-uno), es un homenaje al sistema binario del lenguaje informático. 

Otro punto clave de la urbe es el monumento a Chiang Kai-shek, que está rodeado por un parque en el que se puede disfrutar de riachuelos con vistosos peces de colores, aves y silencio. Fue abierto en el quinto aniversario de la muerte del líder. Realizado por el arquitecto Yang Cho-cheng, posee muchos elementos de la arquitectura china tradicional y está presidido por una estatua de bronce del general, sentado y luciendo un traje tradicional, que abarca el salón principal. 

El momento especial en este lugar es su vistoso cambio de guardia de los militares que vigilan el salón. Se realiza cada hora, y el resto del tiempo el turista o visitante puede circular libremente por las estancias.

Otro punto relevante de la capital taiwanesa es el Museo del Palacio Nacional, que expone una variada colección de arte chino del mundo. Es un recorrido por 5.000 años de historia a través de casi 700.000 piezas y artesanías antiguas chinas, una de las más grandes del mundo, que pertenecieron al Palacio del Emperador, en la Ciudad Prohibida de Pekín, y que fueron sacadas por Chiang Kai-shek cuando su gobierno se trasladó a Taiwán en 1949.

Otro lugar que el visitante no debe perderse es el Maokong, un pintoresco pueblo situado en la cima de una montaña donde se llega con el Maokong Góndola, un teleférico que ofrece impresionantes vistas de la ciudad. En este pueblito, que posee áreas recreativas y forestales, magníficamente cuidadas, es típico tomar el té de gran calidad que se cultiva localmente y también es un lugar ideal para comer o cenar.

Y para visitar la esencia de la capital taiwanesa, nada más recomendable que acercarse al mercado nocturno de Huaxi, (el callejón de la serpiente), donde se combinan y mezclan, no siempre en equilibrio, sabores, olores y colores, con la artesanía.