MÚSICA

Tash Sultana: ella es la banda

Canciones como “Free Mind” o “Harvest Love” suenan como si Tash haya decidido desahogarse y sacar todo, sus luces y sus sombras

Tash Sultana.
Tash Sultana.
Tash Sultana: ella es la banda

Llega el debut de Tash Sultana después de un epé, el single “Jungle”, que sorprendió a medio mundo, y una cuenta de YouTube que tiene cerca de quinientos mil seguidores . Las visitas a sus vídeos en directo se contabilizan en millones (toda una experiencia). 

“Flow State” es el nombre que esta australiana de 23 años ha elegido para su primer trabajo, que hace referencia al estado en el que se sumerge un artista cuando, en palabras de ella, este se convierte en su propia música, pintura o en aquello que esté creando, permaneciendo inmerso así en una comunión cósmica con su obra. En el caso de Tash es algo de lo que no puede escapar, básicamente porque ella es toda su música, literalmente hablando: ella es el “Flow State”. Toca todos los instrumentos de sus canciones, en directo también, canta en todas y todo está compuesto y producido por ella. ¿Qué le falta? ¿editarlo? Pues no se lo pierdan, tiene su propio sello. Tash es una artista total. 

Sus conciertos son una demostración de talento, llenos de cientos de “loops” y decenas de instrumentos, que maneja como el mejor chef del mundo sus cuchillos e ingredientes, para trasladar al público todo lo que tiene que contar, que no es poco. Ella es toda la música que suena, que le salvó la vida y la sacó de las calles. Música donde encontró la salida al agujero negro que fue su adicción a las drogas, en una edad en la que lo único con lo que debería haber estado ocupada era con su smartphone. 

Todas estas cosas, esta vida que le llegó demasiado pronto, han servido para que este primer disco esté lleno de canciones sinceras que encierran su historia y en el que se percibe una madurez artística inusual en alguien de su edad. 

Canciones como “Free Mind”, “Salvation” o “Harvest Love” suenan como si finalmente Tash haya decido desahogarse y sacar todo, sus luces y sus sombras.  Para ello utiliza las herramientas que maneja a la perfección: saxofón, flauta, piano de cola, guitarra, sintetizadores… todo sirve para vaciarse, todo suena perfecto, todo lo toca ella, todo lo que suena es ella, todo lo que está, está.

 Tenemos delante de nosotros a una artista distinta y desconocida, pero que nos sonará familiar por momentos, una fuerza de la naturaleza que ha decido que la vida es mejor si todo brilla, y ella sabe tocar todas las clavijas para que eso pase.