LA REVISTA

Un vino que estrena la IGP do Morrazo

Os Areeiros cuenta con dos hectáreas de viñedo propio y Guillermo adquiere uva a pequeños viticultores de su entorno

Os Areeiros tiene Denominación de Origen Ribeiras do Morrazo.
Os Areeiros tiene Denominación de Origen Ribeiras do Morrazo.
Un vino que estrena la IGP do Morrazo

Cuando embotelle la cosecha de 2017, Guillermo Martínez habrá conseguido un empeño por el que lleva años luchando: poder poner en las etiquetas de sus vinos las variedades que utiliza en su elaboración. Una vez conseguida la Indicación Geográfica Protegida Ribeiras do Morrazo, en su vino blanco monovarietal de Albariño podrá poner Albariño, y en el tinto que hoy nos ocupa, podrá decir que está elaborado con Tinta femia, que es como se denomina a la Caíño tinta en algunas zonas de O Morrazo.

Es una de las contradicciónes de la administración autonómica, que prohíbe a las bodegas que están fuera de DO o de IGP citar en sus etiquetas las uvas que han empleado. Un criterio que más que beneficiar al consumidor, que así queda privado de información adicional valiosa, trata de favorecer a los consejos reguladores y a los vinos que certifican.

Os Areeiros tinto ensambla mayoritariamente Tinta femia, esa variedad tan arraigada en esa franja montañosa que separa, o une, las rías de Vigo y Pontevedra, pero va acompañada de Sousón, otra de las grandes tintas gallegas, y un poco de Mencía. 

Os Areeiros, la bodega familiar que lleva ocho generaciones elaborando vino y haciéndolo con rigor y técnicas contemporáneas desde 2005, cuenta con dos hectáreas de viñedo propio y Guillermo adquiere uva a pequeños viticultores de su entorno. El blanco predomina sobre el tinto, aproximadamente entre veinte y veinticinco mil botellas de Albarioñ frente a las cinco mil de este tinto atlántico. Un vino con acidez y una gran explosión frutal que se expande por toda la boca cuando se prueba.

No es tan cálido como los tintos más continentales, pero resulta interesante porque añade nuevos matices. Es un vino para tomar sin prejuicios. Los paladares más habituados a tintos como los de Valdeorras, Monterrei o Ribeira Sacra tal vez lo encuentren algo más tánico pero es la conjunción del clima, el suelo, la técnica del emparrado y la variedad dominante los que aportan ese carácter.

Eso sí, a cambio, disfrutarán de un vino fresco, muy jovial, que se bebe con facilidad y que puede acompañar un cocido o un lacón con grelos sin problema.