DE LA TIERRA

Yogures gallegos artesanos para gourmets

Hace un par de años dejaron sus despachos y sus proyectos de ingeniería y regresaron al campo. Susana Aguiar y Alex Moure, decidieron darle valor a la explotación ganadera familiar en Rodeiro con la creación de una línea de yogures artesanos, Kalekói.

Yogures gallegos artesanos para gourmets

Los abuelos de susana  pusieron en marcha su explotación ganadera para la producción de leche en la primera mitad de la década de 1970, tras regresar de la emigración. Han pasado más de 40 años y el valor de la leche se ha depreciado tanto en el mercado que ya no es el negocio rentable con el que soñaron muchos gallegos hace apenas unas décadas. Sin embargo, la calidad de la materia prima está ahí. Un hecho que comprendió Susana Aguiar y que convirtió en una oportunidad al lanzarse a la aventura empresarial con Álex Moure, de transformar parte de la producción láctea de la explotación familiar en yogures. Instalaron su pequeña planta de producción en Lalín, para disponer de una mejor conexión con el resto de Galicia y empezaron con la elaboración de yogures artesanos. Kalekói, el término celta con el que se conoce antes de la dominación romana a Galicia, fue la marca elegida para su negocio y sus productos.

Comenzaron con una tímida producción de 800 litros semanales y En poco más de un año, ya procesan 2.000 litros semanales de leche y la convierten en yogures artesanos con dos líneas diferenciadas: los que van a pequeñas tiendas y supermercados, en tarrinas de 135 g, con sabor natural, de fresa, de manzana y naranja, azucarado y en tarrinas de 400 g el natural y el  natural azucarado. Y la segunda línea que ellos denominan "Tentaciones de yogur", en tarros de cristal, y que están pensados para hostelería. "Las  tentaciones las concebimos como postres más que como yogures en sí", explica Susana, " y elaboramos dos sabores todo el año y otros dos que cambiamos en función de la estación y de la existencia de unas frutas u otras". 

Poco a poco van incorporando novedades a su catálogo, como el tarro de 3 kg pensado para restaurantes que desean elaborar sus propios postres con yogur o lo utilizan como ingrediente en la preparación de salsas y platos. No solo se ocupan de la producción, sino también de su comercialización directamente a tiendas, supermercados y restaurantes. En la actualidad tienen puntos de venta en una treintena de localidades de las cuatro provincias gallegas y su objetivo es ampliar su mercado a toda la comunidad. Entre sus clientes cuentan con varios restaurantes con estrella Michelín. Su crecimiento es sostenido desde el inicio y en mayo incorporarán al equipo una cuarta persona. Orgullosa de su trabajo artesano con una materia prima de la que conoce su origen y  la calidad mejor nadie, porque ha convivido con ella desde la infancia, Susana es optimista al ver que el público también responde cuando se presenta en el mercado un producto que merece la pena probar.