TRIATLÓN

¡A nosotros nos daban tres!

El Club Triatlón Pabellón arranca una nueva temporada con el objetivo de seguir creciendo, formando y compitiendo
 

Los componentes del Club Triatlón Pabellón de cara a esta temporada posan en una foto de familia.
Los componentes del Club Triatlón Pabellón de cara a esta temporada posan en una foto de familia.
¡A nosotros nos daban tres!

Deporte por partida triple. Eso es lo que se respira dentro del Club Triatlón Pabellón. También ilusión. La habitual en un proyecto aún joven y que no para de crecer. La entidad enfila su tercer año con récord de competidores y ganas de seguir evolucionando.

"Oficialmente, la sección arrancó en 2015 para probar, como un proyecto para los nadadores que buscaban otra cosa, sin perder su capacidad de nadar, que de los tres deportes es el más especializado, el que más cuesta dominar. Pero en 2016 fue cuando comenzó la escuela. Juan Izquierdo, pionero del triatlón en Ourense, empezó. Pero cuando la escuela fue creciendo, le fue imposible compaginarlo con su trabajo. Así que nos quedamos Santi Escudero y yo", recuerda Marcos Schneider, responsable de la sección.

Brasileño y con pasado ciclista profesional, Schneider llegó a España para estudiar un máster de gestión deportiva y conoció a Santi Escudero. Así empezó una alianza que continúa y que gestiona ya a 20 deportistas, con la juventud por bandera. "Hay un ambiente magnífico. Parece que estás de vacaciones trabajando, como se suele decir. Lo pasan bien, lo paso bien, somos muy amigos... Estamos ahí para pasarlo bien, no para machacarles. No soy un técnico de gritar o meter caña. Quiero que conozcan el deporte, cojan experiencia y, el día de mañana, si quieren caña, se la daré. Pero ahora mismo, la clave es divertirse y conocer las claves de lo que es estar en un equipo, a pesar de que es un deporte individual. Entrenando no estás solo".

Un grupo donde el más pequeño tiene 9 años y el mayor 17. Para un mejor entrenamiento se dividen en dos. La natación, en piscina, es lo más habitual. El ciclismo cuesta más y el enfoque se centra en nadar y correr. Los pequeños hacen técnica, por ejemplo, en el carril bici a orillas del Miño. Los mayores, entrenamiento en seco con  el rodillo.  "Somos una escuela pequeña, que compite contra otras que llevan casi 50 años como el Fluvial de Lugo. Hay que saber lo que nos vamos a encontrar en las competiciones y evitar frustraciones en cuanto a resultados. Pero los vamos consiguiendo", destaca Schneider.


PUERTAS ABIERTAS


Por eso no cierran las puertas a nadie y siguen trabajando en la captación de nuevos deportistas. "Nuestra idea es tener calma y seguir trabajando. Cuando vamos a colegios a dar a conocer el deporte, a veces se interesan niños que no saben nadar. Y así es complicado, porque no podemos estar encima de una manera específica. Nos queda confiar en el trabajo, que los resultados sigan llegando y, claro, el boca a boca", analiza Schneider. Por el momento, cuesta que las niñas entren en esta dinámica, otra asignatura pendiente a superar. Mientras, el Triatlón Pabellón entrena, compite y, sobre todo, disfruta de tres deportes en uno. Con la ilusión que da la juventud, arranca otro año lleno de objetivos.