ATLETISMO | EL RINCÓN DEL VETERANO

Begoña Doniz, sufridora del asfalto y ejemplo de fortaleza mental

La atleta del Esprintes Ourense se proclamó campeona en la carrera de 24 horas de Vigo, contabilizando 168 vueltas al circuito de Castrelos, un nuevo récord, y llegando a meta por delante de sus rivales con más de 20 kilómetros de ventaja

Begoña Doniz.
Begoña Doniz.
Begoña Doniz, sufridora del asfalto y ejemplo de fortaleza mental

Desprende alegría con cada palabra. Su lenguaje demuestra que está feliz y eso contagia. Begoña Doniz (2/12/1974) se proclamó campeona de la carrera 24 horas de Vigo con poderío, fortaleza mental y una demostración de fuerza física: "Es una carrera que tienes que afrontar desde la tranquilidad. Empecé a correr y cuando me quise dar cuenta le sacaba 20 kilómetros a la segunda. Me encontraba muy bien, tanto física como mentalmente".

Una carrera en la que al romper la cinta de campeona señaló al cielo. Era un día especial. "Se cumplía el décimo aniversario de la muerte de mi hermano. Y mi objetivo era acabar esta carrera como homenaje particular. La acabé y estoy muy contenta". 

Los recuerdos se agolpan. Echa la vista atrás y le cuesta decir que perdió a su hermano. Es normal. Nunca es fácil, hablar de estas cosas: "Empecé hace diez años a correr después de una desgracia familiar y desde entonces he ido progresando. De las carreras populares, al medio maratón, del medio al maratón y ahora al ultramaratón. Pero bueno, creo que mi modalidad, donde me encuentro más cómoda, es el maratón. Me gusta mucho". 

No para de sonreír, mientras habla. Se ha enganchado a una vida saludable y a un ritmo de vida que cuesta escuchar. Para preparar la 24 horas de Vigo necesitó cinco meses de acondicionamiento mental y de entrenamiento constante. "Durante la semana eran carreras de tres o cuatro horas y los fin de semana me levantaba a las seis de la mañana y hasta a las seis de la tarde", recuerda. 

Al llegar del entrenamiento, dejaba las zapatillas, una ducha, azicalarse con "un taconazo y a bailar". Una vida de la que presume y en la que habría pocos supervivientes. Ella es una. Solo las lesiones la han tenido parada. 

"Gracias, Concello"
Begoña ha sufrido dos lesiones importantes. Una inflamación del sacro que la tuvo parada bastante tiempo y otra de la que se acuerda muy bien. "Quiero dar las gracias al Concello por tener tan bien iluminado el Paseo de las Ninfas. Me he roto el hueso de un pie, porque había zonas del paseo que están a oscuras. No vi bien y me rompí el hueso del pie", describe de forma irónica. 

Un año de descanso que sirvió para volver más fuerte, más preparada y con más ganas. Porque ha contagiado a sus parejas, a su familia, a amigos y a cualquiera que hable con ella. Porque cuando peor está, es "cuando no entrena".